Gestor cultural arremete contra el Comité de Salvaguarda en plena disputa por bandas y trajes bolivianos


Gestor cultural arremete contra el Comité de Salvaguarda
Gestor cultural arremete contra el Comité de Salvaguarda

Nimer Aruquipa denuncia improvisación, maltrato a músicos peruanos y uso masivo de vestuarios bolivianos en la Festividad de la Candelaria

En una explosiva declaración, el gestor cultural y artista plástico puneño Nimer Aruquipa estalló contra el comité de salvaguarda de la Festividad de la Candelaria, calificando su reciente medida como “lamentable, mal coordinada y totalmente improcedente”, asegurando que los conjuntos no podrán acatarla porque las bandas ya están contratadas desde que acaba la Candelaria del año anterior. “Es absurdo que quieran imponer esto ahora, cuando ya todo está cerrado”, afirmó, remarcando que la decisión desata un caos que él califica como “el peor de los últimos años”.

Aruquipa explicó que los conjuntos contratan con tanta anticipación porque cada año crece la cantidad de grupos, danzarines y bloques, lo que provoca que no haya suficiente oferta musical en el país. Por eso dice no solo se contratan bandas de Bolivia, sino también de Cusco, Tacna y Arequipa, debido a la enorme demanda. Frente a este panorama, considera que el comité actuó con una “improvisación tan irresponsable” que merece, según sus palabras, una calificación de cero absoluto.

El gestor cultural advirtió que en Puno existen más de 15 mil músicos, tanto afiliados como independientes, que quedarían directamente afectados por esta medida tomada a última hora. Pero lo más indignante señaló es el trato desigual que reciben los artistas. “A las bandas bolivianas les pagan hotel, transporte y alimentación completa; cuando contratan una banda peruana, los meten en instituciones educativas y les tiran un colchón. ¿Así se valora al músico peruano?”, denunció con profundo malestar.

Aruquipa también arrojó luz sobre un problema que calificó como “el secreto a voces que nadie quiere enfrentar”: la oleada de trajes bolivianos que se apoderan de los conjuntos puneños a vista y paciencia del comité. Señaló de manera directa que agrupaciones como el Barrio Porteño traen tanto bandas como trajes bolivianos, y que este fenómeno no solo desplaza a los artesanos locales, sino que además promueve de forma abierta el folklore extranjero en plena Candelaria.

El artista criticó duramente que la falta de fiscalización permita que los mismos trajes debutados en Oruro o el Gran Poder sean usados después en Puno como si fueran producción local. Incluso denunció que grandes empresas usan imágenes de Google provenientes de carnavales bolivianos para sus campañas, reforzando un mensaje cultural ajeno. “Esto demuestra que el comité no defiende la producción puneña, ni el trabajo de nuestros artesanos, ni nuestra identidad. Estamos perdiendo nuestra esencia visual”, declaró con preocupación.

Finalmente, Aruquipa exigió que se tomen decisiones reales y no parches improvisados. Propuso organizar a los productores locales en una entidad sólida que los respalde y que garantice que la Candelaria priorice a su propia gente. “Si no se toma control ya, nuestro folklore se convertirá simplemente en un escaparate del folklore boliviano. Y eso sería un golpe letal para Puno”, sentenció.