Aunque lidera la inversión y producción minera del país, la región enfrenta un grave déficit de infraestructura escolar y bajos niveles de aprendizaje que impiden transformar su crecimiento en desarrollo sostenible.
Cajamarca se ha consolidado como un polo económico clave en el norte del Perú gracias al dinamismo de su sector minero, que en el segundo trimestre de 2025 impulsó un crecimiento regional de 5,8%, muy por encima del promedio nacional. La región concentra el 26% de la cartera de inversiones mineras del país y, entre julio y agosto, aportó el 24% de la producción aurífera nacional. Sin embargo, este avance económico convive con profundas brechas sociales, especialmente en el ámbito educativo.
Más del 67% de los colegios de Cajamarca —unos 4.000 centros educativos— requieren una renovación total, situando a la región entre las de mayor déficit de infraestructura escolar. Los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2024 también revelan rezagos significativos: solo 2 de cada 10 estudiantes alcanzan niveles satisfactorios en lectura y matemáticas, ubicando a la región en el puesto 21 de 24 a nivel nacional. A ello se suma un analfabetismo del 10,6% y limitaciones en el acceso a tecnología, factores que restringen el desarrollo del capital humano.
Diversas voces, como la del CEO de Baldecash, Rubén Montenegro, advierten que el crecimiento minero no se traducirá en progreso sostenible sin una mejora estructural en educación e infraestructura. Iniciativas como la entrega de laptops al COAR Cajamarca buscan cerrar parcialmente la brecha tecnológica, pero la región aún requiere inversiones sostenidas para garantizar una educación de calidad. Solo así, señalan los especialistas, Cajamarca podrá convertir su bonanza minera en desarrollo social y económico equitativo para su población.