El artista audiovisual Ernesto Apomayta, con experiencia de vida en China, destacó los logros del sistema educativo, aunque advirtió sobre el impacto emocional y el aumento del estrés entre niños y jóvenes.
El artista visual Ernesto Apomayta, quien residió varios años en China y ha sido testigo directo de su sistema educativo, señala que el país continúa destacando por el rápido avance académico de sus niños y jóvenes, resultado de un modelo altamente disciplinado y exigente.
Desde edades tempranas, los estudiantes siguen rutinas rigurosas y metas claramente establecidas por la familia y la escuela, lo que ha permitido formar generaciones competitivas, especialmente en ciencia, tecnología y matemáticas.
No obstante, este mismo modelo revela una problemática creciente. De acuerdo con análisis sociales y testimonios recogidos en medios asiáticos, la presión constante por el rendimiento escolar, el acceso a universidades de élite y el éxito profesional ha incrementado los niveles de estrés y frustración juvenil.
Diversos especialistas advierten que esta exigencia extrema se relaciona con un preocupante aumento de suicidios entre adolescentes y jóvenes que no logran cumplir las expectativas impuestas. Ante este escenario, el debate en China se centra en la necesidad de encontrar un equilibrio entre disciplina académica y bienestar emocional, incorporando mayor apoyo psicológico sin frenar el desarrollo educativo que ha posicionado al país como una potencia global.