Con identidad, tradición y colorido, el conjunto busca mejorar su clasificación en la edición 2026
El Carnaval de Tiquillaca, expresión cultural del distrito del mismo nombre, continúa afianzándose dentro de la Festividad Virgen María de la Candelaria, en la región Puno, tras tres años consecutivos de participación activa, destacando por su identidad, colorido y el compromiso de jóvenes y comunidades tiquillaqueñas.
Así lo informó Patricio Alanoca, presidente del conjunto, quien relató que la participación nació oficialmente en el año 2022, gracias a la iniciativa de jóvenes del distrito, quienes impulsaron la inscripción ante la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. Tras suspensiones por coyunturas sociales y políticas, el conjunto logró debutar oficialmente en 2024, alcanzando un meritorio décimo lugar entre más de un centenar de agrupaciones participantes.
En su primera presentación, el Carnaval de Tiquillaca sorprendió con cerca de 600 danzarines, demostrando que, pese a ser un distrito pequeño, cuenta con una numerosa población residente en Puno y otras ciudades que mantiene vivo el vínculo con sus tradiciones. En 2025, el conjunto volvió a destacar, ubicándose entre los 20 mejores de la región, pese a algunas observaciones en la etapa de parada y veneración.
Dijo que, para este 2026, el objetivo es mejorar la clasificación y posicionarse entre los primeros lugares. Para ello, el conjunto proyecta una delegación de aproximadamente 400 a 450 integrantes, entre 150 parejas de danzarines y más de un centenar de músicos, organizados en cuatro bloques, priorizando la calidad artística y la puesta en escena.
Resaltó que el Carnaval de Tiquillaca es una danza costumbrista vinculada al agradecimiento a la madre tierra por los frutos y la fertilidad de la tierra. Sus colores predominantes (rojo, verde y blanco) simbolizan la pasión, la naturaleza y la pureza, mientras que la vestimenta se mantiene fiel a la tradición, elaborada íntegramente en bayeta, lo que ha permitido conservar la autenticidad y obtener buenos puntajes en los concursos.
Por su parte, el profesor Miguel, coreógrafo oficial del conjunto y descendiente de Tiquillaca, explicó que uno de los principales retos es adaptar una festividad ancestral a los pocos minutos que exige el escenario de la Candelaria, sin perder el mensaje cultural ni simbólico. En ese proceso, se prioriza el carácter carnavalero de la danza y el respeto a elementos tradicionales como el baile en círculo y el sentido antihorario, que representa la memoria y el respeto a los antepasados.