El pontífice alerta sobre los riesgos de una tecnología sin control, capaz de erosionar el pensamiento humano y afectar el tejido social, cultural y político
El papa León XIV lanzó una seria advertencia sobre el uso desmedido y acrítico de la inteligencia artificial (IA), a la que incluso comparó con un “oráculo”, al considerar que puede erosionar las capacidades humanas y debilitar el debate público. Así lo expresó en su primer mensaje por la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebra cada 17 de mayo.
En su pronunciamiento, el pontífice estadounidense señaló que los algoritmos y las redes sociales, diseñados para maximizar el uso de plataformas digitales, suelen premiar las reacciones emocionales rápidas y penalizar la reflexión profunda. A ello se suma, advirtió, una confianza ingenua en la IA como una supuesta fuente omnisciente de información y consejo.
León XIV reconoció que la inteligencia artificial puede ser una herramienta de apoyo en tareas comunicativas, pero alertó que delegar el pensamiento humano a sistemas automatizados podría, a largo plazo, afectar las capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas de las personas. Asimismo, expresó su preocupación por el creciente control de la IA en la producción cultural, como textos, música y videos, lo que pondría en riesgo a gran parte de la industria creativa humana.
El Papa también reflexionó sobre un mundo donde las relaciones y la realidad son cada vez más “simuladas” por las redes sociales, dificultando distinguir si se interactúa con personas reales o con bots e influencers virtuales. Este fenómeno, sostuvo, influye peligrosamente en los debates públicos y en la toma de decisiones, especialmente a través de chatbots capaces de persuadir de forma encubierta y moldear estados emocionales.
Finalmente, León XIV alertó sobre la concentración del control de estas tecnologías en pocas empresas, configurando un posible oligopolio digital. En ese contexto, afirmó que el desafío no es frenar la innovación, sino guiarla con responsabilidad, exigiendo transparencia a los desarrolladores y una regulación adecuada por parte de los Estados para contener la difusión de contenidos falsos y proteger a las personas.