Monseñor Jorge Carrión señaló que intereses comerciales y festivos han desplazado la devoción religiosa y llamó a revalorar el verdadero significado de la celebración


Virgen de la Candelaria
Virgen de la Candelaria

“La octava de la Virgen de la Candelaria, entre la tradición religiosa y la creciente pérdida de su sentido espiritual”, reflexionó el obispo de la Diócesis San Carlos Borromeo de Puno.

El obispo de la Diócesis San Carlos Borromeo de Puno, monseñor Jorge Carrión Pavlish, reflexionó sobre el verdadero significado de las fiestas de la Octava en honor a la Virgen María de la Candelaria y advirtió una progresiva pérdida del sentido religioso de esta celebración, que actualmente —señaló— ha sido desplazada por intereses económicos, turísticos y comerciales.

El prelado explicó que, históricamente, la octava tenía un carácter litúrgico vinculado a grandes solemnidades de la Iglesia, como la Pascua y la Navidad, pero que tras la reforma del Concilio Vaticano II solo estas dos se mantienen oficialmente. En ese contexto, indicó que la octava de la Candelaria en Puno se conserva más por inercia y costumbre que por su valor religioso, ya que la fecha central continúa siendo el 2 de febrero.

Monseñor Carrión señaló que durante la octava se evidencia una menor participación de fieles en las celebraciones religiosas, dificultades para la procesión y una marcada priorización de actividades festivas ajenas a la devoción mariana.

La Virgen termina siendo un pretexto, cuando lo central debería ser la veneración y la piedad”, expresó, al remarcar que el interés espiritual ha sido opacado por la música, el consumo y la comercialización.

El obispo hizo un llamado a revalorar el sentido auténtico de la fiesta de la Candelaria, recordando su origen en los pueblos originarios y su profunda carga espiritual y comunitaria.

Asimismo, exhortó a las instituciones y a la población a reflexionar sobre el rumbo que ha tomado la octava, a fin de recuperar su dimensión religiosa y cultural sin distorsiones ni exclusiones.