Especialista advierte brecha entre estabilidad macroeconómica y crisis cotidiana en el Perú


La falta de incentivos y la presión tributaria impulsan a los ciudadanos hacia la informalidad, dificultando la formalización pese a la supervisión de las autoridades.

La situación económica actual del país presenta un contraste marcado entre indicadores macroeconómicos estables y una realidad social cada vez más presionada. Así lo señaló el ingeniero economista Dayan Tevez Osorio durante una entrevista en Radio Onda Azul, donde analizó el panorama financiero nacional tras los recientes cambios políticos.

El especialista explicó que, a nivel macroeconómico, Perú mantiene indicadores relativamente sólidos, destacando una inflación cercana al 2 % una de las más bajas de América Latina, resultado que atribuyó principalmente al manejo técnico del Banco Central de Reserva del Perú y a la gestión de su presidente Julio Velarde.

Sin embargo, advirtió que esta estabilidad no necesariamente se traduce en bienestar social, “el desarrollo económico no siempre implica desarrollo social. El costo de vida ha subido y muchos ciudadanos ya no piensan en invertir, sino en sobrevivir”, señaló.

Consideró preocupante que autoridades políticas no distingan claramente las funciones del banco central respecto al Ministerio de Economía y Finanzas, entidad responsable de la política fiscal y del presupuesto público. Recordó que el BCR es autónomo y su misión principal es preservar la estabilidad monetaria, por lo que cualquier interferencia política podría afectar la confianza económica.

En el plano microeconómico, Tevez advirtió que la falta de incentivos y la presión tributaria empujan a muchos ciudadanos hacia la informalidad. Instituciones como SUNAT y reguladores sectoriales cumplen funciones de control, pero según dijo el problema radica en políticas poco flexibles que dificultan la formalización.

También alertó sobre el peso de la economía ilegal, vinculada a actividades como minería informal, contrabando y narcotráfico, que mueven grandes volúmenes de dinero fuera del sistema financiero y pueden infiltrarse en la política mediante mecanismos de lavado de activos.