Monseñor Jorge Carrión Pavlich exhorta a que el ayuno y la abstinencia vayan más allá de lo externo y se traduzcan en obras y renovación espiritual
El obispo de la Diócesis de Puno, monseñor Jorge Carrión Pavlich, exhortó a los fieles a vivir la Cuaresma como un verdadero tiempo de conversión y renovación interior, recordando que este periodo litúrgico tiene profundas raíces bíblicas y espirituales.
Explicó que los “40 días” encuentran su origen en la experiencia del pueblo de Israel y en la vida de Jesús. Moisés se preparó durante 40 días antes de enfrentar al faraón y liberar a su pueblo; luego, Israel atravesó 40 años en el desierto como un proceso educativo para aprender a ser verdaderamente libre.
Del mismo modo, Jesús pasó 40 días en el desierto antes de iniciar su misión pública, enfrentando tentaciones que siguen vigentes en la vida actual, los cuales radican en el materialismo, la manipulación de la fe y la ambición de poder.
Monseñor advirtió que, muchas de las crisis sociales, políticas y ambientales tienen su raíz en la pérdida de valores y en la falta de memoria histórica. Comparó esta realidad con los desastres naturales que afectan al país, señalando que cuando se olvidan las lecciones del pasado se repiten errores que luego se lamentan. “La fe no es solo tradición, se demuestra con obras”, recordó, citando la carta del apóstol Santiago.
En ese sentido, precisó que la Cuaresma no debe reducirse únicamente a prácticas externas como no comer carne los viernes, sino que implica una abstinencia más profunda: renunciar a actitudes negativas, al egoísmo, al chisme, al abuso de poder o al tiempo desperdiciado. Asimismo, destacó que el ayuno y la moderación también contribuyen al cuidado del cuerpo y la salud, además de fortalecer el espíritu.
Finalmente, invitó a los creyentes a aprovechar este tiempo como una oportunidad de “enderezar el camino”, reconocer errores con humildad y renovar el compromiso de vivir coherentemente la fe en la vida cotidiana.