El obispo de la Diócesis de Puno explicó que Jesús asumió el sufrimiento con plena conciencia, reafirmando su misión de transformar el corazón humano
En el marco del tiempo de Cuaresma, el obispo de la Diócesis de Puno, Jorge Carrión Pavlich, reflexionó sobre el pasaje del Evangelio de Mateo en el que Jesús anuncia su pasión camino a Jerusalén, planteando una de las preguntas más recurrentes entre los fieles: “Si sabía lo que le iba a suceder, ¿por qué no evitó el sufrimiento?”, preguntó.
Monseñor explicó que Jesús era plenamente consciente de que su mensaje sobre el Reino de Dios provocaría el rechazo de las autoridades religiosas y políticas de su tiempo. Su predicación, centrada en principios éticos y morales, cuestionaba estructuras de poder que oprimían al pueblo sencillo, lo que inevitablemente generó oposición.
El obispo detalló que, según los evangelios, Jesús anticipa que será entregado primero a las autoridades judías y luego al poder romano, representado en la figura de Poncio Pilato, quien, aun reconociendo su inocencia, cedió a la presión política. Este proceso, señaló, evidencia cómo el poder humano puede traicionarse a sí mismo por conveniencia.
Asimismo, subrayó que muchos esperaban un Mesías político, restaurador del antiguo esplendor de Israel, idealizado en las figuras de David y Salomón. Sin embargo, Jesús rompió esa expectativa al presentar un reino distinto: no basado en el poder militar ni en la dominación, sino en la justicia, la libertad interior y el servicio a los más pobres.
En ese sentido, destacó que las tentaciones de Jesús en el desierto el poder, el prestigio y la autosuficiencia representan las mismas inclinaciones que generan los males sociales. La cruz, afirmó, no fue un fracaso, sino la expresión máxima de libertad y coherencia con su misión.
Finalmente, el obispo invitó a vivir la Cuaresma como un tiempo de revisión personal y desapego, recordando que el mensaje central de Cristo no es la imposición ni el privilegio, sino la transformación del corazón humano como camino hacia una sociedad más justa y fraterna.