Especialista advierte que el agua no sería segura para el consumo humano y podría provocar enfermedades gastrointestinales; recomiendan hervirla o desinfectarla mientras se exige a EMAPA garantizar la cloración
Durante un monitoreo preventivo de la calidad del agua en domicilios en Yunguyo, Ángel Tito, el responsable del monitoreo del agua potable en Puno, detectó que, el agua que llega a las piletas no presenta cloro residual, lo que significa que no es agua segura para el consumo humano y podría provocar enfermedades gastrointestinales.
Explicó que, realizó la prueba utilizando el reactivo DPD, que permite identificar la presencia de cloro en el agua. Tras esperar el tiempo correspondiente, la muestra no presentó ninguna reacción de color, lo que confirma la ausencia de cloro.
Aseguró que, de acuerdo con las normas sanitarias, el agua potable debe contener entre 0.5 y 1 miligramos por litro de cloro residual para garantizar su desinfección. Sin embargo, la muestra analizada no evidenció presencia de este componente.
“La falta de cloración implica que el agua no estaría siendo tratada adecuadamente, lo que podría generar enfermedades gastrointestinales en la población, así como infecciones asociadas a bacterias que afecta al estómago”, dijo, al tiempo de recordar que en los análisis realizados el año pasado detectaron la presencia de metales pesados como arsénico y hierro en el agua de la zona, siendo el arsénico un elemento potencialmente cancerígeno.
Exhortó a la empresa EMAPA Yunguyo, prestadora del servicio a garantizar el funcionamiento adecuado de las plantas de tratamiento de agua y asegurar el proceso de cloración para proteger la salud de los habitantes. Mientras tanto, recomendó a la población a consumir agua hervida, especialmente en el caso de niños, quienes son los más vulnerables al inicio del año escolar. También sugirió utilizar lejía en pequeñas cantidades para desinfectar el agua y los alimentos.
Finalmente, se recomendó a las familias hervir el agua durante tres a cinco minutos antes de consumirla o, en su defecto, añadir tres gotas de lejía por litro de agua y esperar al menos 30 minutos antes de beberla, con el fin de reducir el riesgo de enfermedades.