Creencias ancestrales resaltan el poder curativo del agua, la tierra y hierbas especiales, mientras pobladores acuden a manantiales y ferias para renovar su salud y energía
En la región de Puno, el Viernes Santo no solo es una fecha de profunda fe religiosa, sino también un día especial de sanación dentro de la cultura andina. De acuerdo con las tradiciones ancestrales, este día la naturaleza adquiere un poder especial. Elementos como el agua, la tierra, el “chaco” de color blanco y amarillo, y principalmente las plantas medicinales, son considerados fuentes de curación para diversas dolencias.
Efraín Quispe, parte del Instituto Americano de Arte de Puno, explicó que, uno de los rituales más practicados es el uso del agua de manantiales y ríos. Muchas personas acuden desde tempranas horas a estos lugares para lavarse los pies, las manos y la cabeza. Según la creencia, quienes realizan este acto pueden aliviar enfermedades o, en caso de estar sanos, cargarse de energías positivas para mantener una vida saludable.
Explicó que, en la ciudad de Puno, algunos de los puntos donde se puede encontrar agua de manantial son el barrio Miraflores, específicamente en la intersección de las calles Piura y Mariano H. Cornejo, así como en la cuarta cuadra de la calle Independencia.
Asimismo, el Viernes Santo es el único día del año en que se pueden adquirir plantas medicinales frescas con propiedades especiales. En el Cerro Azoguine, desde la quinta hasta la primera estación, se instalan vendedores desde las 4 de la mañana hasta las 10 de la mañana.
De igual forma, en los mercados como el Mercado Central de Puno, mercado Laykakota y mercado Bellavista se convierten en verdaderas ferias de plantas medicinales, donde la venta se realiza desde las 6 de la mañana hasta la 1 de la tarde. Las personas que adquieren estas hierbas suelen secarlas y conservarlas durante todo el año para preparar mates medicinales, manteniendo así viva una práctica ancestral que combina salud, tradición y espiritualidad.