Los bombardeos alcanzaron almacenes de comercio electrónico, una refinería y regiones fronterizas, mientras Moscú aseguró haber derribado 320 drones y anunció nuevas detenciones en Crimea
Al menos siete personas murieron este martes durante una nueva ola de ataques ucranianos contra territorio ruso, que afectó centros logísticos, infraestructura energética y regiones fronterizas, según informaron las autoridades de ese país.
El ataque más grave se registró en un almacén de la empresa Wildberries, ubicada a menos de 70 kilómetros de Moscú, donde fallecieron cinco personas y otras diez resultaron heridas. El gobernador de la región, Andréi Vorobiov, indicó que el impacto provocó incendios, daños en una subestación eléctrica y afectaciones a un edificio administrativo.
Otro ataque alcanzó un centro logístico de Wildberries en la región de Leningrado, donde una persona resultó herida, mientras que las defensas antiaéreas rusas aseguraron haber frustrado un intento de ataque contra otro almacén de la compañía en la región de Tver.
Además, dos personas murieron en bombardeos contra las regiones fronterizas de Bélgorod y Briansk. Paralelamente, drones ucranianos atacaron la refinería de Sizran, en la región de Samara, instalación de la petrolera Rosneft que ya había sido afectada por un ataque similar semanas atrás.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó que durante la última noche fueron derribados 320 drones ucranianos sobre 18 regiones del país y la península de Crimea.
Por otro lado, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) anunció la detención de tres personas en Crimea, acusadas de colaborar con la inteligencia militar ucraniana para preparar atentados contra infraestructura crítica y autoridades prorrusas, además de recopilar información sobre instalaciones militares rusas.