El expresidente del Instituto Americano de Arte, Efraín Quispe, rememoró que el virrey llegó a Puno el 3 de agosto de 1668 para intervenir en los conflictos del asiento minero de San Luis de Alba y administrar justicia
En el espacio cultural de Onda Azul, el expresidente del Instituto Americano de Arte, Efraín Quispe, recordó un episodio trascendental de la historia de Puno fue: la llegada del virrey Conde de Lemos a la ciudad, ocurrida el 3 de agosto de 1668.
Según explicó, el virrey llegó a Puno procedente de Lima con el propósito de intervenir y administrar justicia frente a los conflictos que se registraban en el asiento minero de San Luis de Alba, creado en 1657 y vinculado a la explotación de las minas de plata descubiertas por los hermanos Salcedo.
Quispe relató que, en este centro minero existían fuertes enfrentamientos entre grupos de españoles de origen vasco y andaluz. Uno de los episodios más violentos ocurrió durante la fiesta de San Juan, enfrentamiento que habría dejado decenas de españoles muertos y cientos de indígenas afectados. Ante esta situación, el virrey Conde de Lemos llegó a Puno el 3 de agosto de 1668, no con la finalidad de fundar una nueva ciudad, sino para imponer justicia y resolver los conflictos derivados de las disputas en San Luis de Alba.
De acuerdo con el relato histórico compartido por Quispe, durante su permanencia en Puno el virrey se hospedó en una vivienda que actualmente es conocida como la Casa del Conde de Lemos. También recordó el enfrentamiento entre el virrey y José Salcedo, uno de los principales personajes vinculados al asiento minero.
Finalmente, el historiador señaló que Conde de Lemos permaneció en Puno hasta los últimos días de octubre de 1668, antes de continuar su viaje hacia Cusco, donde se encontraba el 4 de noviembre de ese mismo año. Un episodio de la historia puneña que, a más de tres siglos y medio de distancia, continúa formando parte de la memoria y el patrimonio histórico de la región.