Buscan mantener viva la danza de Qashwa de San Sebastián de Machuaychas y Chiñipilcos, declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2011


Machuaychas
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La expresión cultural de Juliaca busca preservar su historia, música, vestimenta y tradición mediante la participación de niños y jóvenes

Fredy Colquehuanca Machaca, fundador de la Asociación Folklórica Los Machuaychas y Pulipulis Central San Miguel, lleva 36 años promoviendo la práctica y transmisión de esta expresión cultural de Juliaca, quien destacó la importancia de preservar la danza Qashwa de Machuaychas y Chiñipilcos, reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura el 5 de septiembre de 2011, por su valor histórico, cultural y su vínculo con las tradiciones andinas.

La declaratoria reconoce una manifestación cultural vinculada a la fiesta de San Sebastián y a prácticas tradicionales relacionadas con la agricultura y los rituales de homenaje a la tierra y los cerros. Colquehuanca señaló que este reconocimiento también implica una responsabilidad para las organizaciones culturales y las nuevas generaciones. Recordó que comenzó a bailar desde niño, influenciado por las costumbres de su familia y de su comunidad en Escuri, distrito de San Miguel, y que desde entonces ha continuado participando en la difusión de esta tradición.

Colquehuanca Machaca señaló que en 2018 impulsó la creación de la Asociación Folklórica Los Machuaychas y Pulipulis Central San Miguel, que inició con alrededor de 50 integrantes y actualmente reúne a más de 320 danzantes. La organización busca incorporar a niños y jóvenes para garantizar la continuidad de la manifestación cultural. Para su fundador, mantener vivo este patrimonio requiere no solo conservar la danza, sino también transmitir a las nuevas generaciones su historia, significado, música, vestimenta y los elementos tradicionales que la caracterizan.

Finalmente, Colquehuanca sostuvo que la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación debe traducirse en acciones concretas de valoración y preservación. El reto, explicó, es evitar que los Machuaychas pierdan su esencia con el paso del tiempo y lograr que las nuevas generaciones conozcan el significado de esta expresión cultural. De esta manera, la danza podrá continuar formando parte de la identidad de Juliaca y mantenerse vigente como una manifestación que representa la memoria y las tradiciones de su población.