La unidad del Ministerio Público atiende hasta 3 mil personas al año, pero enfrenta carencias de equipos especializados, entre ellos distorsionadores de voz
La falta de recursos económicos y tecnológicos vendría dificultando la labor de la Unidad de Asistencia y Protección a Víctimas y Testigos del Ministerio Público en Puno. Al respecto, Pamela Robles, integrante de la dependencia, señaló que se requiere mayor presupuesto para realizar traslados, diligencias y otras acciones destinadas a garantizar la seguridad de las personas protegidas.
Robles explicó que la unidad atiende entre 2,500 y 3,000 personas al año, principalmente en investigaciones relacionadas con violencia familiar, extorsión, secuestro, crimen organizado, corrupción y otros delitos. Sin embargo, las limitaciones presupuestales y la falta de equipos especializados dificultan el cumplimiento adecuado de estas funciones.
Entre las principales carencias se encuentran los dispositivos necesarios para preservar la identidad de los testigos durante las diligencias fiscales y judiciales. “Nos falta mucha tecnología para atender adecuadamente estos casos. Los distorsionadores de voz son necesarios, sobre todo para los testigos protegidos”, manifestó Robles.
Finalmente, la funcionaria precisó que actualmente solo cuentan con un distorsionador de voz que debe ser compartido entre diferentes regiones del país, lo que dificulta su disponibilidad en Puno debido a la cantidad de procesos que involucran a testigos con identidad protegida. Ante esta situación, consideró necesario fortalecer el presupuesto y dotar de mayores herramientas a la unidad para garantizar la protección y el acompañamiento de las víctimas y testigos durante las investigaciones y procesos judiciales.