Pobladores de Nuñoa exigen definir límites con Cusco y celebran avances de la carretera a Macusani


Pobladores de Nuñoa
Pobladores de Nuñoa

Dirigencia señala que la vía es esperada desde hace más de 60 años y pide a la PCM formalizar la delimitación territorial

Tras décadas de espera, la dirigencia del distrito de Nuñoa, en la provincia de Melgar, anunció el próximo inicio de las obras de la carretera que conectará Nuñoa con Macusani. Este vital proyecto vial busca integrar y dinamizar el desarrollo de los distritos de Nuñoa, Orurillo y Antauta, concretando un anhelo histórico por el que las comunidades locales han luchado por más de 60 años.

Una dirigente de la zona destacó que la demanda por esta vía de comunicación data de hace más de seis décadas, recordando que la solicitud se remonta a su juventud, cuando el reclamo era promovido artísticamente por su familiar Haydée Álvarez Cáceres. La representante enfatizó que, tras generaciones de gestiones, finalmente se avizora el comienzo de los trabajos de construcción.

En cuanto al plano territorial, la dirigencia informó que se ha concluido el levantamiento del perímetro del distrito de Nuñoa y que la documentación final se encuentra a la espera de ser ratificada por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). La dirigente aclaró que existe una constante disputa en la zona limítrofe con pobladores de Maranganí, en la región Cusco, quienes han ocupado terrenos dentro de la jurisdicción de Puno.

Se explicó que, tras la Reforma Agraria, pobladores cusqueños se posesionaron de predios pertenecientes a las familias Mejía Tupayachi, al encontrarse desocupados. La dirigente señaló que, si bien se respeta el derecho de las familias a vivir y usufructuar estas tierras de vocación alpaquera, es imprescindible que las autoridades nacionales reconozcan y respeten la delimitación geográfica según la Carta Nacional, la cual confirma que más de 4,000 hectáreas pertenecen al distrito de Nuñoa, Puno.

Finalmente, los dirigentes locales reiteraron el llamado al Gobierno Central y a la PCM para que se formalicen los límites territoriales de manera pacífica y legal, garantizando la soberanía del territorio puneño y permitiendo un desarrollo ordenado para las comunidades alpaqueras de la zona.