Durante una vigilia ante 80.000 jóvenes en el Stade de France, el Papa reflexionó sobre la fe, la libertad, el perdón y las angustias de las nuevas generaciones, y llamó a construir fraternidad sin violencia ni división
El papa León XIV invitó a los jóvenes franceses a mantener un diálogo abierto con Dios y a buscar en la fe un camino para afrontar las incertidumbres de la vida, durante una vigilia de oración celebrada en el Stade de France, en Saint-Denis, ante unos 80.000 jóvenes.
En su encuentro con la juventud, el Pontífice abordó la relación entre fe, libertad y felicidad. Al referirse a quienes consideran que Dios ha muerto, sostuvo que el alejamiento de Dios puede llevar al ser humano a perder el sentido de su existencia. En contraste, presentó la relación con Jesucristo como una fuente de libertad y de orientación para la vida.
León XIV destacó que la verdadera libertad no consiste únicamente en evitar el mal, sino en elegir el bien. Según explicó, el bien se reconoce porque da vida, cuida a los demás y se expresa en el amor. En ese sentido, vinculó los ideales de libertad, igualdad y fraternidad con la responsabilidad personal y la construcción de una sociedad más unida.
El Papa también se refirió a las preocupaciones que afectan a los jóvenes, entre ellas la incertidumbre sobre el futuro, la fragilidad de las relaciones, la situación económica e internacional y la ansiedad relacionada con el cambio climático. Añadió que los cambios tecnológicos y digitales pueden generar nuevas dificultades y advirtió sobre el riesgo de que terminen afectando las relaciones humanas.
Frente a estas situaciones, invitó a los jóvenes a reconocer sus propias fragilidades y a encontrar en ellas una oportunidad para fortalecer la fe. También los exhortó a perdonarse, afrontar sus temores y cultivar la gratitud como una actitud capaz de ayudarles a superar la angustia y la incertidumbre.
Otro de los ejes de su mensaje fue el diálogo con personas que no comparten la fe cristiana. León XIV afirmó que la convivencia fraterna requiere respeto hacia otras religiones y sostuvo que la Iglesia reconoce en ellas aquello que considera santo y verdadero. Para el Pontífice, la fraternidad debe contribuir a la construcción de una sociedad en la que las diferencias no sean motivo de división.
Asimismo, llamó a los jóvenes a rechazar la violencia, el desprecio y la opresión. Al utilizar la palabra «luchar», aclaró que la lucha cristiana no debe dirigirse contra otras personas, sino contra aquello que divide a los pueblos. Presentó el amor como la principal herramienta para enfrentar esas situaciones.
Durante la vigilia, León XIV también recordó a diversos santos franceses, entre ellos San Eugenio de Mazenod, San Juan María Vianney, Santa Teresa de Lisieux y Santa Juana de Arco, como referentes de una vida dedicada al servicio, la fe y el bien.
El encuentro concluyó con una reflexión sobre la pasión de Cristo y la presentación de la Santa Túnica de Argenteuil, venerada por la tradición cristiana como la vestimenta que Jesús habría llevado durante su Pasión, junto con una reliquia de la Cruz.
La jornada estuvo acompañada por música, deporte, luces y testimonios, en un ambiente de celebración juvenil. En su mensaje final, el Papa invitó a los presentes a repetir la expresión “¡Aquí estoy, Señor!”, como signo de apertura a la vocación y al compromiso con los demás.