Durante las Vísperas en la catedral parisina, el Papa recordó el incendio de 2019 y la reconstrucción del templo, al que definió como un lugar donde “el cielo y la tierra se encuentran”. También llamó al clero francés a fortalecer su vida de oración y su amistad con Cristo
El papa León XIV rezó este viernes las Vísperas en la Catedral de Notre Dame, convirtiéndose en el primer pontífice en visitar el histórico templo desde su reconstrucción tras el incendio de abril de 2019.
Durante su homilía, el Papa destacó el significado de Notre Dame para París y para Francia. Recordó que el incendio fue vivido con dolor no solo por los católicos y creyentes, sino también por personas de todo el mundo, y señaló que la reconstrucción posterior demostró la importancia de la catedral como parte del patrimonio histórico y cultural del país.
“Notre-Dame es más que un monumento”, afirmó León XIV. Para el Pontífice, el templo representa un espacio en el que “el pasado y el futuro se abrazan” y “el cielo y la tierra se encuentran”.
La visita tuvo lugar en el marco del viaje apostólico de León XIV a Francia, que concluirá el 28 de septiembre. En Notre Dame, el Papa se reunió con sacerdotes, religiosos y personas consagradas, a quienes exhortó a renovar su compromiso con la oración y la misión cotidiana.
El Pontífice también reflexionó sobre la arquitectura de la catedral y su significado religioso. Señaló que su estructura cruciforme simboliza la unión entre la tierra y el cielo, mientras que la piedra y la luz evocan una realidad que integra la historia, las alegrías y los sufrimientos humanos.
León XIV subrayó además que Notre Dame no debe ser contemplada únicamente como una obra arquitectónica. “Fue construida con el fin de la oración y la adoración a Dios”, recordó, y añadió que el templo adquiere su pleno sentido a través de la liturgia y del misterio sagrado que en él se celebra.
En su mensaje al clero francés, el Papa pidió no descuidar la relación personal con Cristo y dedicar tiempo a la oración silenciosa. Según explicó, la misión de sacerdotes y consagrados nace de esa relación íntima con Dios.
El Pontífice también señaló que la sociedad actual puede experimentar una falta de profundidad y esperanza debido, entre otros factores, al ruido y la hiperconectividad. En ese contexto, consideró que la liturgia, mediante el canto, la palabra y los gestos, puede ofrecer un espacio de paz y esperanza.
La visita estuvo acompañada por una importante concentración de fieles. Según datos difundidos por el Vaticano y autoridades locales, unas 300.000 personas se congregaron en el exterior de Notre Dame y a lo largo del recorrido previo a la llegada del Papa.
Antes de ingresar al templo, León XIV caminó para saludar a los fieles. Ya en el interior, oró ante el Santísimo Sacramento y veneró una reliquia de la Corona de Espinas. Posteriormente presidió las Vísperas acompañado por el sonido del gran órgano de la catedral.
Notre Dame reabrió sus puertas en diciembre de 2024, más de cinco años después del incendio que destruyó gran parte de su estructura. Los trabajos de restauración continuaron posteriormente.
El arzobispo de París, Laurent Ulrich, dio la bienvenida al Pontífice y recordó que León XIV había manifestado su deseo de conocer la catedral. “Ha venido como peregrino entre todos estos visitantes”, expresó el prelado.
La visita a Notre Dame constituye uno de los principales momentos de la presencia de León XIV en Francia, en un contexto marcado por la secularización de la sociedad francesa y, al mismo tiempo, por un incremento reciente de bautismos de adultos y adolescentes.