El Papa destacó el compromiso de los cristianos con la justicia, la paz y el bien común, pero advirtió que la Iglesia no debe rebajar las exigencias de la fe para adaptarse a las tendencias culturales
Ciudad del Vaticano. El Papa León XIV llamó este miércoles a los cristianos a mirar el mundo de manera positiva y a comprometerse activamente en su transformación, pero sin diluir ni suavizar las exigencias del mensaje evangélico.
Durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, el Pontífice retomó su ciclo de catequesis sobre los textos del Concilio Vaticano II y reflexionó sobre el cuarto capítulo de la primera parte de la constitución Gaudium et spes, dedicado a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.
León XIV recordó que corresponde a todo el Pueblo de Dios, especialmente a pastores y teólogos, discernir los aspectos de las culturas actuales que merecen ser valorados. Para ello, señaló, la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia deben mantenerse como criterios fundamentales.
El Papa advirtió que el cristianismo no puede hacerse atractivo mediante la reducción de sus contenidos o el debilitamiento de sus exigencias. Al mismo tiempo, sostuvo que los creyentes están llamados a involucrarse en la construcción de una sociedad más justa.
En este sentido, afirmó que quien sigue a Cristo no puede permanecer indiferente ante la opresión de los pobres y de los más vulnerables ni ante las estructuras que mantienen situaciones de dependencia e injusticia. Recordó además que la Doctrina Social de la Iglesia orienta la acción de los cristianos en colaboración con todas las personas de buena voluntad para promover el bien común.
León XIV señaló que esta misión se desarrolla especialmente en ámbitos como la familia y el trabajo, aunque abarca todos los espacios de la vida social. Sin embargo, aclaró que la finalidad de la Iglesia no es política, sino dar testimonio de la fe y la caridad, promoviendo también la justicia, la paz y la fraternidad.
El Pontífice explicó que la Iglesia está inserta en la historia y camina junto a los pueblos y las culturas. Su primera misión, afirmó, es ayudar a las personas a plantearse las preguntas fundamentales sobre el origen y destino de la existencia, así como sobre el sentido del amor y del sufrimiento.
También alertó sobre los riesgos de una sociedad dominada por el consumo y la búsqueda del beneficio a cualquier precio. Según señaló, la manipulación de la información y las presiones sociales pueden conducir a estilos de vida centrados exclusivamente en los bienes materiales.
Finalmente, León XIV subrayó que la evangelización requiere coherencia entre la fe que se profesa y la vida cotidiana. Recordó que la separación entre la fe y las acciones constituye uno de los errores más graves de la época actual.
Al concluir la audiencia, el Papa destacó además la importancia del Santo Rosario, cuya memoria litúrgica se celebra cada 7 de octubre, y presentó a la Virgen María como un “refugio seguro” ante las dificultades de la vida, invitando a los fieles a mantener esta tradicional oración mariana como camino de contemplación y fortalecimiento de la fe.