El docente universitario Ángel Canales alertó sobre los riesgos para los totorales, la biodiversidad y las familias. También planteó mejorar el tratamiento de aguas residuales y recuperar tecnologías ancestrales.
El docente universitario Ángel Canales advirtió que el descenso del nivel del lago Titicaca, el incremento de las temperaturas y la elevada evaporación agravan el riesgo de una sequía que afectaría tanto a los ecosistemas acuáticos como a las familias del entorno. Según explicó, los ríos aportan aproximadamente el 56 % del agua que ingresa al lago y las precipitaciones, el 44 %, mientras que la evaporación constituye la principal vía de pérdida de agua del sistema.
Alertó que la reducción del nivel del lago amenaza los totorales y los llachales, ecosistemas fundamentales para la reproducción de peces y la anidación de aves, además de proporcionar forraje para la actividad ganadera. Advirtió también que la evaporación favorece la concentración de sales, lo que puede perjudicar a las especies sensibles a los cambios en la salinidad. A ello se suman los incendios de totorales, que alteran las condiciones del agua y destruyen hábitats indispensables para la biodiversidad.
También cuestionó la persistencia de la contaminación en la bahía de Puno y señaló que la laguna de estabilización de Espinar recibe aguas residuales que continúan afectando al ecosistema. Indicó que esta infraestructura evacúa aproximadamente 380 litros por segundo y planteó implementar una planta de tratamiento eficiente que permita reutilizar el agua para el riego de áreas agrícolas de Ilpa. Asimismo, propuso tratar los lodos para aprovecharlos como biofertilizantes, en lugar de trasladarlos sin un procesamiento adecuado que pueda generar nueva contaminación.
Finalmente, Canales sostuvo que el problema no es la falta de investigaciones, sino la escasa aplicación de sus resultados por parte de las instituciones públicas y privadas. Planteó recuperar tecnologías ancestrales como la cosecha de agua y los waru waru para enfrentar los periodos de sequía, además de conservar las defensas ribereñas y hacer respetar las zonas expuestas a inundaciones. Advirtió que la gestión del lago requiere medidas sostenibles y preventivas, debido a que los periodos de escasez hídrica pueden alternarse con episodios de inundaciones.