Párroco del templo San Juan Bautista exhorta a fortalecer el amor a Dios mediante acciones concretas de ayuda al prójimo


Gabriel Alejandro Castañeda López
Gabriel Alejandro Castañeda López

Durante la misa dominical en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, el reverendo Gabriel Alejandro Castañeda López llamó a practicar la misericordia, fortalecer los vínculos familiares y priorizar la fe sobre los bienes materiales

El párroco del templo San Juan Bautista de Puno, reverendo Gabriel Alejandro Castañeda López, reflexionó este domingo sobre el mandamiento del amor a Dios y al prójimo durante la homilía de la Santa Misa celebrada en el Santuario de la Virgen de la Candelaria. En su reflexión del Evangelio del domingo, explicó que Jesucristo no solo enseñó la importancia de cumplir los mandamientos, sino también de traducirlos en acciones concretas de respeto, ayuda y compasión hacia las demás personas.

Asimismo, recordó que los fariseos se concentraban en el cumplimiento estricto de la ley, pero dejaban de lado la misericordia y la preocupación por el prójimo. Ante esta situación, recordó que el amor a Dios no puede comprenderse ni vivirse plenamente si no está acompañado de acciones en favor de los demás. Indicó que ayudar, acompañar y orientar a quienes lo necesitan son formas de expresar ese amor en la vida cotidiana.

El padre Alejandro Castañeda también reflexionó sobre las relaciones familiares y matrimoniales, al señalar que el amor humano puede debilitarse cuando no se cultiva y fortalece desde la fe. Explicó que las dificultades pueden transformar el afecto en resentimiento, rencor o distanciamiento, por lo que invitó a los fieles a permitir que el amor de Dios guíe sus relaciones y contribuya a construir vínculos más sólidos y duraderos.

Finalmente, exhortó a los creyentes a no colocar los bienes materiales ni el dinero por encima de Dios, sino a mantener la fe como guía de sus decisiones y acciones. El párroco del templo San Juan Bautista de Puno invitó a pedir la gracia de desarrollar un corazón capaz de amar de manera sincera, tanto a Dios como al prójimo.