Advierten que agua en la UNA Puno cumple normas mínimas, pero presenta riesgos por alta dureza


Advierten que agua en la UNA Puno cumple normas mínimas
Advierten que agua en la UNA Puno cumple normas mínimas

Análisis muestran parámetros dentro de norma, pero con indicadores próximos a los máximos establecidos por DIGESA

El decano de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Altiplano, Teófilo Donaires, informó que el agua que se consume en diferentes puntos de la ciudad universitaria cumple con los parámetros básicos establecidos por la normativa nacional, aunque presenta niveles elevados de dureza que podrían generar riesgos a largo plazo en la salud de los usuarios.

Según explicó, los análisis realizados por el laboratorio de la facultad, tomando como referencia el reglamento de calidad de agua para consumo humano de la DIGESA, indican que el agua es apta para consumo desde el punto de vista físico-químico. Sin embargo, varios parámetros se encuentran cercanos a los límites máximos permisibles, especialmente la dureza, que en algunos casos alcanza valores de hasta 480 cuando el límite es 500.

El especialista precisó que, si bien el agua puede ser consumida, no es recomendable hacerlo de manera directa y continua sin previo tratamiento, “el consumo frecuente de agua con alta dureza puede generar acumulación de minerales en el organismo, lo que a largo plazo podría derivar en problemas como cálculos renales”, advirtió.

Los muestreos se realizaron en diversas piletas dentro del campus universitario, incluyendo facultades y espacios de uso común, donde se evaluaron parámetros como pH, conductividad, salinidad y sólidos disueltos. En todos los casos, los resultados se mantuvieron dentro de los rangos permitidos por la normativa peruana, aunque con márgenes ajustados en algunos indicadores.

Otro punto relevante señalado por Donaires es que la universidad no depende completamente del suministro de la empresa EMSAPUNO, sino que cuenta con su propio sistema de captación y bombeo desde la zona de Bellavista. En este punto, se detectaron niveles de dureza más elevados en comparación con otras áreas del campus.

Finalmente, el decano subrayó que el problema de la calidad del agua no solo radica en su tratamiento inicial, sino también en el sistema de distribución, donde pueden generarse contaminaciones. En ese sentido, anunció la posibilidad de ampliar los estudios a otros sectores de la ciudad, al considerar que se trata de un tema de salud pública que requiere mayor vigilancia y participación tanto de las autoridades como de la academia.