Durante la Asamblea Nacional Popular, Beijing reiteró su postura de neutralidad y defensa de la soberanía nacional.
El canciller chino Wang Yi afirmó que la guerra en Irán “nunca debió haber estallado” y pidió el cese inmediato de las operaciones militares para evitar una mayor escalada del conflicto. China reiteró su postura de mantener una posición objetiva e imparcial y señaló que la prioridad debe ser lograr un alto el fuego que permita reducir las tensiones en la región.
Las declaraciones se dieron durante la rueda de prensa anual del Ministerio de Exteriores en el marco de la Asamblea Nacional Popular, el principal evento político de China. Wang sostuvo que el conflicto no beneficia a ninguna de las partes y recordó que la historia de Oriente Medio ha demostrado en repetidas ocasiones que el uso de la fuerza no resuelve los problemas.
Asimismo, el canciller remarcó que el respeto a la soberanía nacional es la base del orden internacional y advirtió que el abuso de la fuerza es inaceptable. También instó a las partes involucradas a retomar el diálogo y volver a la mesa de negociaciones para evitar que la crisis continúe agravándose en la región.