Confusión interna, presión militar y un futuro incierto marcan las horas más críticas del régimen venezolano en más de dos décadas
Venezuela atraviesa horas de extrema tensión política y militar luego del ataque de Estados Unidos y del anuncio de la captura y salida del país del presidente Nicolás Maduro, confirmada por la Casa Blanca. El impacto del operativo sumió al chavismo en un estado de alerta máxima, marcado por la incertidumbre y una posible fractura en la línea de mando.
Fuentes cercanas al oficialismo reconocen un clima de confusión interna en Caracas, donde el vacío de poder comienza a sentirse. En ausencia de Maduro, la Constitución establece que la presidencia debería recaer en la vicepresidenta Delcy Rodríguez, aunque analistas advierten que el poder real continúa concentrado en el ala militar.
“El reto es adelantar la transición en paz”, afirmó desde Madrid el exministro Andrés Izarra, exideólogo del chavismo que rompió con el gobierno hace más de una década. Mientras tanto, el oficialismo intenta reorganizarse frente a lo que ya es considerado el golpe más duro al chavismo desde su llegada al poder, incluso más significativo que el fallido golpe contra Hugo Chávez en 2002.
En este contexto, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, apareció en un video difundido en redes sociales anunciando un despliegue masivo de fuerzas terrestres, aéreas, navales y misilísticas. Llamó la atención que el mensaje fuera emitido sin la presencia del alto mando militar, lo que alimentó las versiones sobre tensiones internas.
En paralelo, la oposición venezolana observa con expectativa los próximos movimientos de sus principales referentes, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, a quienes sectores opositores reconocen como ganadores de las elecciones de 2024.
Analistas coinciden en que se trata de una situación inédita. “Ahora se abre el dimensionamiento de las fuerzas políticas y de la reacción popular; todo está por construirse”, señaló el politólogo Piero Trepiccione, quien destacó que las próximas horas serán clave para medir el rumbo del país.
Delcy Rodríguez enfrenta ahora el desafío de manejar la presión internacional, especialmente desde Washington, en un escenario donde figuras centrales del chavismo como Padrino López y Diosdado Cabello mantienen un rol decisivo, aunque ambos son buscados por la justicia estadounidense. Para la administración de Donald Trump, Rodríguez aparece como la figura más “técnica” para una eventual transición.
Mientras Estados Unidos mueve sus fichas y el chavismo llama a la resistencia, Venezuela entra en una etapa de cambio irreversible, con un desenlace aún incierto pero con señales claras de que el tablero político ya comenzó a reconfigurarse.