Su madre y apoderada legal, denunciaron públicamente que, a pesar de la gravedad del caso, su hijo no está recibiendo la atención médica adecuada
La historia de un niño de tan solo 13 años, presunta víctima de abuso sexual en el distrito de Copani, provincia de Yunguyo, refleja no solo el drama del crimen del que fue objeto, sino también la indolencia del sistema de salud frente al sufrimiento de quienes más deberían protegerse.
Su madre y apoderada legal, Elsa Senteno, denunció públicamente que, a pesar de la gravedad del caso, su hijo no está recibiendo la atención médica adecuada. El menor fue dado de alta el último martes del Hospital Regional Manuel Núñez Butrón de Puno, aún con fuertes dolores, secuelas físicas visibles y un diagnóstico que requiere con urgencia una intervención quirúrgica denominada colposcopia.
Sin embargo, lejos de facilitarle el acceso a exámenes y tratamientos, en el hospital le indicaron que debía tramitar una cita externa por gastroenterología. “El día de ayer me pusieron trabas para conseguir la cita. Tuve que acudir a los medios de comunicación para que recién hoy me la den”, señaló la madre, con impotencia.
Durante la atención médica que finalmente recibió, se le recetaron jarabes y medicamentos, y se programó una nueva cita para el 21 de abril, fecha en la que se le practicará una colonoscopia. Pero la espera y la incertidumbre siguen marcando el día a día del menor.
“Mi hijo de dolor se queja, está con pomaditas y todo eso, pero continúa con incontinencia rectal. Los médicos dicen que tienen que hacerle más exámenes, pero como ha sido víctima de agresión sexual, eso podría causarle más traumas”, relató la madre entre lágrimas.
La madre de familia Elsa, hace un llamado a la solidaridad. Aquellos que deseen apoyar económicamente para los gastos médicos del menor, pueden acercarse al jirón Joaquín Inclán 255, urbanización Chanu Chanu.