New Seven Wonders advierte sobre problemas de conservación y administración, mientras una visita clave en enero evaluará la respuesta de las autoridades peruanas.
Machu Picchu vuelve a estar en el centro de la atención internacional, esta vez no solo por su reciente reconocimiento en los World Travel Awards, sino por la advertencia de que podría perder su categoría de Maravilla del Mundo Moderno. Juan César Zubiate Paredes, representante de New Seven Wonders en Perú, alertó que la situación del santuario es crítica debido a problemas de gestión, conservación y experiencia del visitante. Según explicó, la organización emitió en septiembre un comunicado desde Suiza señalando estas deficiencias, sin que hasta ahora exista una respuesta concreta de las autoridades peruanas competentes.
New Seven Wonders evalúa el estatus de Machu Picchu mediante un sistema propio que considera tanto aspectos técnicos como la percepción de los turistas, recogida en su plataforma digital. Entre los principales reclamos figuran fallas en el sistema de boletaje, presuntas estafas, mala atención y dudas sobre la capacidad real de carga del sitio. Zubiate recalcó que el problema no es limitar o ampliar el acceso, sino transparentar los estudios técnicos y garantizar un servicio acorde al nivel que exige una maravilla del mundo, mediante una gestión coordinada entre el Estado y el sector privado.
La preocupación también alcanza al sector empresarial local, que atribuye la crisis a la falta de articulación institucional y a la inestabilidad política. La visita del director de New Seven Wonders prevista para el 14 de enero se perfila como un momento decisivo para evaluar la reacción del Estado peruano. Aunque no se trata de un ultimátum formal, la advertencia es clara: sin medidas inmediatas y eficaces, Machu Picchu podría ver afectado su prestigio internacional y el posicionamiento turístico del Perú.