Taller de verano 2026 reunió a niños y jóvenes que aprendieron el arte del sikuri, fortaleciendo la formación cultural y el legado musical del reconocido conjunto puneño
En el programa Primero Lo Nuestro de Radio Onda Azul se realizó la presentación de los niños que forman parte del taller de verano 2026 de la Escuela de Sikuris Juventud Obrera, quienes demostraron ante el público el aprendizaje adquirido durante los meses de formación musical. La actividad permitió evidenciar el trabajo formativo que realiza esta agrupación para preservar una de las expresiones culturales más representativas de la región Puno.
Durante la presentación, los integrantes interpretaron la tradicional melodía “Cacharpari del Obrero”, una pieza emblemática del conjunto que tiene más de 60 años de historia y que forma parte del repertorio musical que identifica a Juventud Obrera. Los niños, algunos desde muy corta edad, mostraron sus habilidades tocando instrumentos característicos del sikuri, como la zampoña, platillos y bombos.
Jorge, uno de los impulsores de la escuela, recordó que este proyecto nació a finales del año 2010 con la finalidad de fortalecer el conjunto mayor Juventud Obrera y sembrar el interés por el sikuri en las nuevas generaciones. En sus inicios, los talleres comenzaron con pocos participantes en el sector de Salcedo, pero con el paso del tiempo fueron creciendo hasta consolidarse como un espacio de formación para niños y jóvenes interesados en la música tradicional.
El docente explicó que la enseñanza combina teoría y práctica. En una primera etapa los estudiantes conocen la historia del conjunto, el origen de los instrumentos y las bases del sikuri. Posteriormente, reciben formación musical más avanzada, que incluye interpretación y armonía, lo que permite mejorar la calidad artística de los integrantes.
Actualmente, la escuela recibe a niños desde muy temprana edad; incluso uno de los participantes comenzó a asistir a los talleres desde los tres años. La iniciativa ha permitido que varios de los integrantes del conjunto mayor hayan surgido precisamente de esta escuela, consolidando así un semillero cultural que contribuye a mantener viva la tradición del sikuri en la ciudad de Puno.
Finalmente, los organizadores destacaron que este tipo de espacios culturales no solo fomentan la práctica musical, sino también valores como la disciplina, la responsabilidad y el trabajo en equipo, convirtiéndose en un ejemplo para otras agrupaciones que buscan preservar las manifestaciones culturales del altiplano.