Obispo de Puno reflexiona sobre el origen indígena de la Virgen María de la Candelaria


Virgen María de la Candelaria
Virgen María de la Candelaria

Durante ciclo de conferencias, destacó la devoción autóctona y el valor histórico-cultural de esta festividad emblemática del altiplano

El obispo Jorge Pedro Carrión Pavlich, en su disertación durante el primer ciclo de conferencias A la luz de la fe, habló sobre la devoción a la Virgen de la Candelaria, invitando a la feligresía a conocer su historia, que tiene sus inicios en el mundo indígena andino y está ligada a Copacabana y al altiplano sur andino.

Enfatizó que su historia comienza con Francisco Túpac Yupanqui, noble incaico del Cusco, motivado por su devoción a la Virgen de la Candelaria, quien intentó crear una imagen mariana. Su primera obra en arcilla fue tosca y rechazada, lo que lo impulsó a aprender técnicas artísticas en Potosí y La Paz. Con este aprendizaje, elaboró una imagen de maguey decorada con pan de oro. A pesar de la oposición en Copacabana, la obra fue finalmente adquirida por el párroco de dicha localidad.

El obispo Jorge Pedro Carrión Pavlich explicó que la Virgen de la Candelaria fue intronizada en Copacabana el 2 de febrero de 1583 mediante una ceremonia indígena, sin participación española, reflejando así la devoción autóctona. Tras su llegada, se produjeron milagros que fortalecieron la fe y su culto se difundió rápidamente por Sudamérica y Europa, promoviendo la creación de templos y cofradías indígenas, con el apoyo de Santo Toribio de Mogrovejo en Lima.

Asimismo, narró sobre la llegada de la Virgen de la Candelaria a Puno, manifestando que, antes de la fundación de la ciudad en 1583, probablemente existía un tambo con una pequeña capilla dedicada a esta advocación. A pesar de los intentos coloniales de prohibir sus celebraciones, la festividad se consolidó como una expresión cultural popular. Para los pueblos originarios, la Virgen simbolizaba la luz frente a la oscuridad, y su devoción sirvió como un vínculo de unidad entre las comunidades del altiplano.

Finalmente, manifestó que en la actualidad la festividad ha adquirido dimensiones turísticas y económicas, y es fundamental reconocer que su esencia y origen pertenecen al mundo autóctono. Al mismo tiempo, resaltó que la historia de la Virgen de la Candelaria es la historia de los pueblos indígenas que, a lo largo de los siglos, han preservado y transmitido esta devoción como fuente de esperanza, identidad y cohesión cultural.