Durante el Ángelus, el Pontífice invitó a liberarse del materialismo y abrirse a la acción transformadora del Espíritu Santo
El papa León XIV llamó a los fieles a liberar sus corazones del egoísmo, el materialismo y la superficialidad, durante su reflexión previa al rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro. Ante miles de peregrinos, el Pontífice explicó que el relato de la resurrección de Lázaro invita a reconocer las ataduras que encierran al ser humano en “sepulcros” interiores, y a abrirse a la acción transformadora del Espíritu Santo.
Al comentar el Evangelio del V Domingo de Cuaresma, el Santo Padre destacó que este pasaje es un signo de la victoria de Cristo sobre la muerte y del don de la vida eterna. Recordó además las palabras de Jesús: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, subrayando que la fe permite al creyente encontrar sentido y esperanza más allá de la muerte.
En ese marco, exhortó a vivir la cercanía de la Semana Santa como un tiempo de gracia, en el que los acontecimientos de la Pasión, desde la entrada en Jerusalén hasta la crucifixión, deben ser comprendidos en su verdadero significado para la salvación. Señaló que en Cristo resucitado se alcanza la plenitud de vida, una realidad que se actualiza en cada creyente a través del Bautismo.
Finalmente, el Papa advirtió que nada de lo material puede saciar la sed interior del ser humano, ya que está hecho para Dios. Invitó a salir de la superficialidad y a responder al llamado de Jesús: “¡Ven afuera!”, para caminar en la luz del amor, renovados por la gracia y capaces de vivir con fe, esperanza y entrega sin límites.