Diferenciar distracción de enfermedad permite actuar con calma y acudir a especialistas solo cuando síntomas afectan la vida cotidiana
La psicóloga Bertha Huallpa orientó a la población sobre los olvidos frecuentes y la diferencia entre situaciones normales de distracción y enfermedades como el Alzheimer, durante su participación en el Espacio Psicológico de Radio Onda Azul.
La especialista explicó que olvidos ocasionales, como no recordar dónde se dejaron las llaves o los lentes, suelen estar relacionados con el estrés, la sobrecarga de actividades o preocupaciones emocionales. “Son eventos momentáneos que desaparecen cuando la persona se calma. No necesariamente indican una enfermedad”, precisó.
Sin embargo, advirtió que cuando los olvidos son constantes, afectan conversaciones cotidianas o generan desorientación en espacios conocidos, podría tratarse de un trastorno mayor. En el caso del Alzheimer, señaló que se trata de una enfermedad degenerativa y progresiva que compromete la memoria, la atención y otras funciones cognitivas, e incluso puede afectar las capacidades físicas.
Huallpa indicó que los primeros síntomas suelen aparecer, en la mayoría de casos, a partir de los 50 años y que, si bien no tiene cura, un diagnóstico temprano permite iniciar tratamiento neurológico, psiquiátrico y psicológico para ralentizar su avance y brindar mejor calidad de vida al paciente.
Asimismo, remarcó la importancia del acompañamiento familiar y la terapia integral, ya que el impacto emocional también recae en el entorno cercano. Finalmente, llamó a no alarmarse ante olvidos esporádicos y a buscar orientación profesional solo si los síntomas se presentan con frecuencia y afectan la vida diaria.