«Una tragedia nos obliga a preguntarnos en qué momento perdimos la capacidad de amar y respetar la vida”, reflexionó obispo de la Diócesis San Carlos Borromeo de Puno.


Monseñor Jorge Carrión alertó sobre la deshumanización social tras el asesinato de una menor en Azángaro y llamó a reconstruir los valores del amor, el respeto y la dignidad humana desde la familia y la educación.

Tras la conmoción por el asesinato de una menor de edad en la provincia de Azángaro, un hecho que ha estremecido a la comunidad por su extrema violencia, motivó una profunda reflexión del monseñor Jorge Carrión, obispo de la Diócesis San Carlos Borromeo de Puno, quien alertó sobre un proceso de deshumanización social y llamó a retomar los valores del amor al prójimo y el respeto por la dignidad de la persona.

Lamentó lo ocurrido y se preguntó en qué momento la sociedad perdió la capacidad de reconocer al otro como ser humano. “¿En qué momento nos hemos deshumanizado?”, cuestionó, al tiempo que recordó un pasaje del Evangelio de San Juan: “Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros”.

Explicó que el mensaje cristiano pone el amor como eje central de la convivencia, pero advirtió que este no debe confundirse con una visión superficial, “el amor auténtico es una oferta de Dios y no puede reducirse solo a lo físico, sino que implica respeto por la persona y por sus derechos”, señaló.

Asimismo, indicó que la pérdida de estos valores suele gestarse desde la infancia, cuando en el entorno familiar predominan tensiones, resentimientos y la falta de ternura. “Se va formando una persona indiferente frente a los demás, centrada únicamente en sí misma. Ese egoísmo, llevado al extremo, se convierte en narcisismo y hace casi imposible amar al otro”, afirmó.

Recordó además que el mensaje de Jesús propone mirar al otro como hermano y como ser humano, un amor que se expresa en la entrega y el perdón, “no es un amor platónico, sino real, que se traduce en acciones concretas y en la defensa de la vida”, subrayó.

Finalmente, hizo un llamado a la sociedad a reflexionar y reconstruir el tejido humano desde el respeto, la educación en valores y la responsabilidad colectiva, para evitar que hechos tan dolorosos vuelvan a ocurrir.