Unicef alerta estancamiento social en el Perú: pobreza infantil, educación y violencia siguen en niveles críticos


Pobreza infantil, educación y violencia
Pobreza infantil, educación y violencia

Un informe conjunto con el INEI revela que el país no ha recuperado los avances previos a la pandemia y podría llegar al 2030 sin cumplir metas clave en pobreza, nutrición, igualdad de género y protección infantil.

Un reciente informe elaborado por Unicef y el INEI advierte que el Perú no ha logrado recuperar los avances sociales previos a la pandemia, especialmente en pobreza, nutrición, educación, igualdad de género y protección infantil. Carlos Calderón, oficial de Políticas Sociales de Unicef, señaló que los niveles de pobreza infantil y extrema siguen por encima de los registrados en 2019, lo que evidencia un retroceso en metas esenciales vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030. La falta de acceso adecuado a la alimentación continúa afectando el bienestar y desarrollo de miles de niñas, niños y adolescentes.

El estudio revela que la pobreza extrema infantil se concentra principalmente en zonas rurales, regiones amazónicas y comunidades donde la lengua materna no es el castellano, donde las brechas históricas se han profundizado tras la pandemia. En 2024, el 36,6% de niñas, niños y adolescentes vivía en pobreza monetaria y el 8,2% en pobreza extrema, mientras que el 22,2% tenía al menos una necesidad básica insatisfecha. A ello se suma la persistente anemia infantil, que se mantiene cercana al 44%, sin mejoras relevantes en la última década.

En materia educativa, el informe muestra que, si bien más estudiantes concluyen la primaria y secundaria, los niveles de aprendizaje continúan estancados. Solo el 18,4% de adolescentes de segundo de secundaria alcanzó un nivel satisfactorio en comprensión lectora y apenas el 11,3% en matemática, con resultados aún más bajos en la Sierra y la Selva. Estas cifras reflejan desigualdades estructurales que no han sido superadas pese a los avances en infraestructura y servicios.

La igualdad de género y la protección infantil también enfrentan importantes desafíos. Aunque la violencia contra adolescentes mujeres disminuyó de 53,7% a 38% entre 2023 y 2024, sigue siendo un problema grave: cuatro de cada diez reportaron haber sufrido algún tipo de agresión en el último año, y el 17,9% de mujeres jóvenes estuvo casada o en unión antes de los 18 años. Además, tres de cada diez adolescentes entre 12 y 17 años indicaron haber sido víctimas de violencia física o psicológica dentro de su hogar, confirmando que la violencia intrafamiliar continúa siendo una de las problemáticas más extendidas del país.