Durante el Ángelus, pidió responsabilidad a las partes implicadas, exhortó al diálogo entre Pakistán y Afganistán y expresó su cercanía a las víctimas de las inundaciones en Brasil.
El Papa aseguró su cercanía a las poblaciones del estado brasileño de Minas Gerais, en Brasil, afectadas por violentas inundaciones. Expresó su oración por las víctimas, por las familias que han perdido sus hogares y por todos los que participan en las labores de socorro. Asimismo, dirigió un saludo especial a un grupo de cameruneses que viven en Roma, acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, el cual según adelantó espera visitar en abril.
En otro momento, el Pontífice elevó su súplica por un urgente retorno al diálogo ante los enfrentamientos registrados en los últimos días entre Pakistán y Afganistán. Pidió que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo y recordó que solo la paz, como don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos.
Finalmente, durante el Ángelus del segundo domingo de Cuaresma, el Papa expresó su profunda preocupación por los vientos de guerra que soplan en Irán y en todo Oriente Medio, donde se viven “horas dramáticas”. Exhortó a las partes implicadas a actuar con responsabilidad para evitar un escenario devastador, dejando de lado las armas, la violencia y las amenazas, y apostando por el diálogo y la diplomacia.
“La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable”, afirmó. Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hizo un sincero llamado a asumir la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Asimismo, pidió que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos que anhelan una convivencia pacífica basada en la justicia, e invitó a continuar rezando por la paz.