Obispo de Puno llama a no ser indiferentes ante la guerra y la pérdida de vidas humanas


Iglesia exhorta al diálogo y la mediación como caminos frente a la violencia en Medio Oriente.

Iglesia exhorta al diálogo y la mediación como caminos frente a la violencia en Medio Oriente.


El obispo de la Diócesis de Puno, monseñor Jorge Carrión Pavlich, expresó su profunda preocupación por la escalada de violencia en Medio Oriente, donde hasta el momento se reportan oficialmente cerca de 800 fallecidos, cifra que podría ser mayor. Durante la misa dominical y en entrevista con Radio Onda Azul, el prelado lamentó especialmente la muerte de niños y civiles, víctimas directas de un conflicto marcado por intereses políticos y económicos.

Monseñor recordó también el reciente llamado del papa León XIV a un cese de hostilidades, exhortando a los líderes mundiales a optar por el diálogo antes que por las armas. “Prefieren el revólver a sentarse a conversar”, cuestionó, al señalar que cuando predominan los intereses económicos como el control del petróleo y el gas, la vida humana queda relegada.

El obispo explicó que la crisis actual tiene raíces históricas profundas, desde la caída del Imperio Otomano hasta la conformación de los Estados modernos y la intervención de potencias extranjeras. A ello se suman disputas religiosas, étnicas y económicas que han mantenido viva la tensión en la región durante décadas.

Sin embargo, más allá del análisis geopolítico, el mensaje central fue una invitación a la reflexión. “Como sucede tan lejos del Perú, somos indiferentes”, advirtió. Para el obispo, esa indiferencia también se refleja en la realidad nacional, donde la violencia cotidiana y la pérdida de vidas muchas veces ya no conmueven.

Criticó además que el mundo invierta miles de millones en armamento mientras millones de personas carecen de servicios básicos. “Para la guerra hay dinero; para superar el hambre y la miseria, no”, sostuvo, cuestionando también prioridades locales donde, según dijo, se destinan grandes sumas a celebraciones mientras persisten carencias en salud, educación y seguridad.

Finalmente, destacó el papel de la Iglesia en medio de los conflictos, no desde la imposición política, sino desde la mediación, el llamado al diálogo y la ayuda humanitaria. “Se puede intervenir convenciendo, tendiendo puentes y asistiendo a quienes sufren”, señaló, recordando que la historia demuestra que, aun en medio de la guerra, siempre es posible optar por la defensa de la dignidad humana.