Jorge Carrión Pavlich destacó el significado del lavatorio de los pies como ejemplo de amor y entrega
En el marco de las celebraciones de Semana Santa, ayer Jueves Santo, durante la Misa de la Cena del Señor en la Basílica Menor de la Catedral de Puno, el obispo de la Diócesis de Puno, Jorge Carrión Pavlich, ofreció una amplia reflexión sobre la Última Cena del Señor y narró los episodios principales de este momento.
Durante la reflexión, el obispo Carrión Pavlich se centró en el Evangelio de Juan, que ofrece una visión singular de la Última Cena de Jesús, distinta a la de Lucas, Marcos y Mateo. En lugar de enfocarse en el pan y el vino, símbolos de la Pascua judía, Juan enfatiza el lavatorio de los pies, un gesto que revela la esencia del mensaje de Jesús. Este acto, aparentemente humilde, se convierte en un signo de liderazgo, entrega y comunión, invitando a los discípulos a asumir un servicio desinteresado y profundo entre ellos.
Asimismo, señaló que este episodio es interpretado como un acto simbólico, ya que adquiere una dimensión única dentro del cuarto evangelio. En el Evangelio de Juan, cada palabra encierra un sentido profundo; el gesto de Jesús no solo expresa humildad, sino también una invitación a la unión con Él y un modelo de comportamiento entre los creyentes.
También destacó el episodio del diálogo entre Jesús y Pedro, quien inicialmente rechaza el gesto por considerarlo propio de esclavos. Sin embargo, Jesús insiste en que este acto es necesario para participar plenamente en su vida, indicando que la reacción de Pedro refleja la incomprensión humana ante un gesto que invierte las jerarquías tradicionales, enfatizando que “el maestro se coloca al servicio del discípulo”.
El obispo resaltó que este simbolismo fue adoptado por la Iglesia desde sus primeros siglos, incorporándose en prácticas litúrgicas como el bautismo y, posteriormente, en la celebración del Jueves Santo. Resaltó que el diálogo entre Jesús y Pedro pone en evidencia un mensaje más profundo: aceptar el servicio de Jesús es condición para participar en su vida, mientras que rechazarlo implica ruptura y distancia espiritual.
Finalmente, señaló que, a lo largo de la historia, este gesto ha sido asumido por la Iglesia como un signo esencial del mensaje cristiano, especialmente en la liturgia del Jueves Santo. Más que un rito, el lavatorio de los pies representa un mandato claro de vivir el amor a través del servicio, superando el egoísmo y practicando la solidaridad. Así, el Evangelio de Juan propone una fe que no se limita a lo intelectual, sino que exige una transformación concreta de la vida cotidiana basada en el amor al prójimo.