Erikson Mamani Valeriano advirtió que las autoridades deben identificar zonas de riesgo y evitar nuevas construcciones en espacios vulnerables
En el marco de las actividades de preparación a nivel nacional, el especialista Erikson Mamani Valeriano advirtió que en el Perú suele confundirse la respuesta inmediata ante emergencias con una verdadera prevención de riesgos. Durante una entrevista en Radio Onda Azul, el experto señaló que las autoridades suelen enfocarse en la entrega de ayuda asistencial o la atención posterior a los desastres, dejando de lado las políticas de prevención de largo plazo.
Mamani enfatizó que la prevención debe entenderse como un proceso integral que inicia con el conocimiento profundo del territorio y la identificación de las zonas de mayor peligro. En ese sentido, explicó que el primer paso para evitar emergencias es el análisis de riesgos, lo cual permite delimitar las áreas vulnerables y evitar la ocupación o asentamiento en espacios no aptos para la vivienda.
Asimismo, se cuestionó la falta de rigor por parte de los gobiernos locales y regionales al momento de aplicar las normas legales vigentes. El especialista sostuvo que la verdadera prevención exige una fiscalización estricta, lo que implica prohibir la edificación en riberas de ríos, laderas e infraestructuras colapsadas, aunque estas decisiones puedan resultar “impopulares” para la gestión pública.
Respecto a la responsabilidad de los ciudadanos, se instó a la población a realizar una evaluación previa antes de adquirir terrenos o viviendas. Se recordó que en diversas provincias se permite la habilitación de tierras en zonas inundables o de alto riesgo, lo que perpetúa los daños año tras año ante fenómenos climáticos como lluvias intensas, heladas o movimientos sísmicos.
Finalmente, se hizo un llamado a las autoridades a articular la gestión de riesgos con sus instrumentos de planificación territorial y desarrollo urbano. Mamani concluyó que solo mediante la prohibición de nuevos riesgos y el fortalecimiento de infraestructuras preventivas, como defensas ribereñas y depósitos de agua, las ciudades peruanas podrán afrontar adecuadamente los fenómenos naturales.