Las autoridades continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más alejadas, mientras miles de familias esperan identificar a sus seres queridos
Nepal elevó a 1.259 el número de fallecidos y a 5.083 el de desaparecidos tras la devastadora riada ocurrida el pasado 26 de agosto en el centro y norte del país. Las cifras continúan aumentando en el noveno día de las operaciones de búsqueda y rescate, a medida que las autoridades logran llegar a los sectores más remotos afectados por la tragedia.
Según el último reporte de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, en las últimas horas se registraron siete nuevas muertes y 867 personas más fueron reportadas como desaparecidas. Además, cerca de 900 trabajadores de centrales hidroeléctricas continúan sin ser localizados y solo 95 de los más de 1.200 cuerpos recuperados han podido ser entregados a sus familias.
Ante la dificultad para identificar a las víctimas, la Policía de Nepal solicitó muestras de sangre y perfiles de ADN a miles de familiares. Las autoridades advirtieron que establecer una cifra exacta de fallecidos resulta cada vez más complejo debido a la gran cantidad de desaparecidos y a la recuperación de restos humanos que podrían corresponder a una misma persona.
La riada provocó una crecida de entre 15 y 18 metros por encima del nivel habitual del río Trishuli, devastando asentamientos a lo largo de 72 kilómetros. Mientras continúan las labores de emergencia, China envió una nueva tanda de ayuda humanitaria y un segundo grupo de expertos en identificación por ADN para apoyar a Nepal en la atención de esta grave tragedia.