Javier Salas Ávila cuestionó que las declaratorias de patrimonio no estén acompañadas de programas de formación, promoción y protección cultural.
Javier Salas Ávila, músico, compositor, gestor cultural e investigador de las patrimonialidades artísticas, advirtió que Puno enfrenta una ausencia de políticas públicas culturales que permitan proteger, fortalecer y transmitir sus expresiones artísticas, pese a la riqueza musical y dancística de la región. Durante su participación en Participación Ciudadana, cuestionó que el Estado se limite a declarar determinadas manifestaciones como Patrimonio Cultural de la Nación sin acompañar estas medidas con programas de formación, promoción y protección.
Sostuvo que el arte debería formar parte de la educación integral desde la infancia y planteó que las políticas educativas incorporen de manera efectiva los cuatro lenguajes artísticos: música, danza, teatro y artes visuales. Según explicó, esta formación no solo permitiría preparar a futuros artistas, sino también desarrollar habilidades cognitivas y socioemocionales que contribuirían a la formación de profesionales en otras áreas. En ese sentido, cuestionó que padres de familia e instituciones educativas continúen considerando al arte como una actividad secundaria frente a carreras como Medicina, Derecho o Ingeniería.
Cuestionó la actuación del Ministerio de Cultura y señaló que existe un divorcio entre las políticas oficiales y el trabajo que realizan los propios puneños para preservar sus manifestaciones culturales. Como ejemplo, mencionó que las estudiantinas, bandas y organizaciones vinculadas al folclore han tenido que desarrollar mecanismos de autogestión para sostener sus actividades. A su juicio, las declaraciones de patrimonio requieren acciones posteriores que garanticen su transmisión a las nuevas generaciones.
Uno de los principales riesgos es la distorsión de expresiones tradicionales como la pandilla y la marinera puneña por falta de protección institucional. Salas propuso articular a autoridades, especialistas y organizaciones culturales para establecer planes de protección y desarrollo cultural.
En esa línea, planteó que las futuras autoridades deben incorporar a gestores culturales, músicos, investigadores y especialistas en arte en la elaboración de políticas públicas. Consideró que el Gobierno Regional, las municipalidades y el Ministerio de Cultura tienen responsabilidad en la protección de las expresiones patrimoniales de Puno y advirtió que, sin planificación y coordinación, existe el riesgo de que manifestaciones como la pandilla y la marinera pierdan progresivamente sus características tradicionales.