Alerta mundial por la educación: las pruebas PISA revelan una caída histórica en España y América Latina también retrocede


Alerta mundial por la educación
Alerta mundial por la educación

La evaluación internacional registra el peor desempeño histórico de España, mientras varios países latinoamericanos retroceden en lectura y matemáticas. El avance de la inteligencia artificial abre además un nuevo debate sobre el aprendizaje

Los resultados de la más reciente edición de las pruebas PISA dejaron una señal de alerta para los sistemas educativos de todo el mundo. La evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mostró que el rendimiento promedio de los estudiantes de 15 años alcanzó sus niveles más bajos registrados hasta ahora en lectura, matemáticas y ciencias dentro de los países de la organización.

La edición de 2025 fue además la mayor realizada desde el inicio del programa, en el año 2000. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías participaron en la evaluación, cuyos resultados representan a unos 33 millones de jóvenes de 15 años a nivel global.

A diferencia de los exámenes tradicionales, PISA busca medir la capacidad de los estudiantes para aplicar sus conocimientos a situaciones concretas, resolver problemas y utilizar herramientas de razonamiento, más que evaluar únicamente cuánto contenido pueden memorizar.

América Latina pierde terreno

El panorama tampoco resulta alentador para América Latina. La mayoría de los países de la región que participaron en la medición registraron retrocesos respecto de 2022 y permanecieron por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas evaluadas.

Sin embargo, hubo algunas excepciones. Costa Rica destacó por una mejora significativa en ciencias: su puntuación pasó de 411 a 424 puntos. También se observaron avances en ciencias entre los estudiantes de El Salvador.

En México, los resultados mostraron una caída en lectura, de 415 a 408 puntos, y en matemáticas, de 395 a 388. En ciencias, en cambio, el país avanzó de 410 a 414 puntos.

Chile, que continúa siendo uno de los sistemas educativos con mejor desempeño de América Latina, también sufrió un retroceso. En lectura cayó de 448 a 436 puntos y en matemáticas pasó de 412 a 403. En ciencias no se registró un cambio estadísticamente significativo.

En Colombia, el promedio general se mantuvo relativamente estable respecto de 2022, aunque la lectura presentó una caída de 409 a 399 puntos. El resultado se encuentra además por debajo de los 425 puntos obtenidos por el país en esa área en 2015.

Uno de los descensos más pronunciados de la región corresponde a Argentina. En matemáticas perdió 11 puntos y quedó en 367. En ciencias descendió 13 puntos, hasta los 393, mientras que en lectura cayó 12 puntos y llegó a 389.

España obtiene su peor resultado histórico

Entre los datos que más llamaron la atención se encuentra el desempeño de España, que registró una caída en las tres áreas evaluadas.

El descenso más importante ocurrió en lectura, con una pérdida de 23 puntos respecto de 2022. En matemáticas la caída fue de 16 puntos y en ciencias de 8.

Los resultados representan el peor desempeño español desde que el país comenzó a participar en PISA y sitúan sus resultados por debajo del promedio de la OCDE.

Uno de los datos más preocupantes es que uno de cada tres estudiantes españoles no alcanza el nivel 2 de competencia, considerado el umbral básico de desempeño, tanto en matemáticas como en lectura.

Esto significa que una proporción considerable de los alumnos presenta dificultades para resolver problemas matemáticos sencillos o comprender, localizar y analizar información fundamental en textos de extensión moderada.

Asia vuelve a marcar la diferencia

Mientras buena parte de los sistemas educativos analizados enfrenta retrocesos, los mejores resultados de la evaluación corresponden nuevamente a varios sistemas asiáticos.

Las jurisdicciones chinas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang, junto con Singapur, se encuentran entre las que obtuvieron los desempeños más destacados a nivel global.

Los resultados vuelven a poner sobre la mesa las grandes diferencias existentes entre los sistemas educativos y el desafío que supone mejorar las competencias fundamentales de los estudiantes.

La inteligencia artificial entra en el debate educativo

La edición 2025 de PISA también incorporó un elemento cada vez más presente en las aulas: la inteligencia artificial.

Más del 40% de los estudiantes consultados afirmó utilizar herramientas de IA para redactar textos destinados a trabajos escolares al menos una o dos veces por semana, e incluso diariamente.

Sin embargo, el informe advierte que no todo uso de estas tecnologías está relacionado con mejores resultados académicos.

Los estudiantes que utilizan IA para realizar tareas específicas como resumir textos, redactar o investigar obtienen, en promedio, resultados inferiores en ciencias frente a quienes no la utilizan. La diferencia ronda los 20 puntos, equivalente aproximadamente a un año de escolaridad.

En cambio, quienes emplean la inteligencia artificial como una herramienta complementaria para apoyar su aprendizaje, en lugar de sustituir sus propios procesos de pensamiento, presentan resultados similares o ligeramente superiores a los de quienes no recurren a ella.

El desafío no es solo tecnológico

Para la OCDE, los resultados de PISA no pueden explicarse únicamente por el uso de dispositivos o herramientas digitales. El deterioro sostenido de las competencias evidencia problemas estructurales más profundos dentro de los sistemas educativos.

La caída en lectura resulta especialmente preocupante en un contexto en el que los estudiantes necesitan cada vez más capacidad para evaluar información, contrastar fuentes, identificar contenidos relevantes y desarrollar pensamiento crítico.

El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, destacó que las habilidades lectoras constituyen una base esencial para el aprendizaje y para desenvolverse en un mundo cada vez más digital.

El desafío, según el organismo, será conseguir que las nuevas tecnologías incluida la inteligencia artificial no sustituyan el aprendizaje ni el pensamiento de los estudiantes, sino que se conviertan en herramientas para fortalecerlos.

Los resultados de PISA 2025 dejan así una conclusión difícil de ignorar: mientras la tecnología avanza a un ritmo acelerado, las habilidades fundamentales de millones de estudiantes están retrocediendo. La gran pregunta para los sistemas educativos será cómo revertir esa tendencia sin dejar a nadie atrás.