Alertan sobre un posible “Super El Niño” en 2026 y 2027 por intenso calentamiento del Pacífico


El océano Pacífico registra cinco semanas consecutivas con anomalías superiores a los 3 °C. Los pronósticos proyectan un posible pico de 3,5 °C por encima del promedio en la región Niño 3.4, aunque su intensidad todavía está sujeta a actualizaciones.

El calentamiento del océano Pacífico elevó las alertas internacionales ante la posibilidad de un episodio de El Niño de intensidad excepcional entre 2026 y 2027. Según el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI), la anomalía térmica podría alcanzar los 3,5 °C en la región Niño 3.4. El reporte publicado en octubre señala que las mediciones semanales superaron los 3 °C durante cinco semanas consecutivas. Además, el promedio registrado hasta el 14 de octubre llegó a 3,3 °C por encima de los valores habituales.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió sobre los posibles impactos del fenómeno y pidió a los gobiernos adoptar medidas preventivas. Su secretaria general, Celeste Saulo, destacó la importancia de los sistemas de alerta temprana para reducir los daños en las poblaciones vulnerables. El Niño modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del mundo. Sin embargo, la intensidad de sus efectos varía según la ubicación y las condiciones climáticas de cada país.

La NASA también identificó señales del calentamiento mediante satélites. Entre ellas figura el desplazamiento de ondas Kelvin, que transportan agua cálida hacia el Pacífico oriental y pueden contribuir al debilitamiento de los vientos alisios. Los cambios oceánicos también afectan la vida marina. La misión satelital PACE detectó áreas con menor concentración de fitoplancton, organismos esenciales para la cadena alimentaria del océano.

Por su parte, el Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos estima una probabilidad superior al 83 % de que el episodio se mantenga entre fuerte y muy fuerte hasta comienzos de 2027. Los organismos científicos continuarán actualizando sus proyecciones durante las próximas semanas. Aunque los indicadores apuntan a un evento potencialmente excepcional, sus consecuencias específicas dependerán de la evolución del calentamiento y de las condiciones atmosféricas.