Devoción a la Virgen de la Candelaria de Copacabana trascendió las fronteras del Altiplano y llegó a América y Europa


Obispo de Puno

El obispo de Puno destacó que el culto, originado en 1583 con la imagen tallada por Francisco Tito Yupanqui y fortalecido por los milagros atribuidos a la Virgen, trascendió fronteras hasta llegar a España, Roma y Brasil, donde dio origen al nombre de la famosa playa de Copacabana

La devoción a la Virgen de la Candelaria de Copacabana tiene sus raíces a finales del siglo XVI, cuando en 1583 fue enaltecida en el Altiplano la célebre imagen esculpida por Francisco Tito Yupanqui, un hábil artesano de ascendencia incaica expresó el Obispo de Puno Jorge Pedro Carrión Pavlich.

El fervor hacia esta imagen se intensificó tras su primer milagro documentado, cuando la escultura corrigió por sí misma su postura en el templo durante la noche para bajar el brazo y mostrar claramente su rostro. Este y otros prodigios atribuidos a la Candelaria asociados a sanaciones y a la protección de la salud calaron profundamente en la población indígena del Altiplano, convirtiéndola en una de las expresiones de fe más representativas y unificadoras de todo el sur andino.

De acuerdo con las crónicas de la época, la talla de Cocharcas fue elaborada por el propio Tito Yupanqui a petición de un devoto sanado milagrosamente, lo que permitió que el culto se consolidara también en ciudades como Lima, donde el arzobispo Toribio de Mogrovejo impulsó cofradías integradas por indígenas.

Finalmente, el alcance de esta devoción andina cruzó océanos y fronteras continentales, estableciéndose en lugares como España e incluso en Roma. Un evento histórico singular ocurrió cuando una réplica de la imagen enviada hacia Europa naufragó frente a las costas de Brasil; tras rescatarse la escultura, los fieles construyeron una capilla en la costa de Río de Janeiro, lugar que con los años terminaría dando el célebre nombre a la mundialmente famosa playa de Copacabana.