Monseñor Jorge Pedro Carrión explicó que la creación de la diócesis tuvo dos momentos históricos: la ley de 1832 y su erección oficial en 1861
Monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich explicó que la creación de la diócesis de Puno tuvo dos momentos distintos. El primero ocurrió en 1832, cuando el Congreso de la República aprobó una ley para crear la diócesis de Puno, considerando la extensión del territorio, las grandes distancias y las dificultades para atender las necesidades espirituales de la población. En ese entonces, el departamento tenía cinco provincias, una población de aproximadamente 250 mil habitantes, 57 iglesias parroquiales y 38 viceparroquias.
Pero la historia comenzó incluso antes. Durante los primeros años de la colonia ya existía la propuesta de establecer una jurisdicción eclesiástica propia en el Altiplano. El proyecto contemplaba Azángaro como sede, debido a que en aquel momento era uno de los principales poblados de la zona, mientras Puno todavía no tenía la importancia urbana que alcanzaría posteriormente. Sin embargo, la iniciativa quedó paralizada por cambios políticos y la muerte del obispo del Cusco.
La ley republicana de 1832, sin embargo, no significó todavía la creación eclesiástica de la diócesis. Monseñor Carrión explicó que la Iglesia no reconoció ese acto en los términos establecidos por el Estado. Recién el 7 de octubre de 1861, el papa Pío IX erigió oficialmente la diócesis mediante la bula In procuranda universalis ecclesiae. Cuatro años después, en 1865, se ejecutó el decreto en Lima y se separó el territorio puneño de las jurisdicciones del Cusco y La Paz.
El decreto de erección otorgó, además, a la iglesia parroquial de San Carlos de Puno el rango de catedral. La nueva diócesis abarcó un amplio territorio, con parroquias en Puno, Juliaca, Lampa, Azángaro, Huancané, Moho, Macusani, Sandia y otras localidades, además de sus viceparroquias, anexos y capillas.
Esta historia también revela cómo durante el siglo XIX se entrelazaron las decisiones del Estado y la Iglesia. El Patronato Real de la época colonial pasó a denominarse Patronato Nacional tras la independencia, manteniendo prerrogativas del poder político sobre asuntos eclesiásticos. Según la explicación de monseñor Carrión, este sistema se mantuvo hasta 1980, cuando cambió la relación jurídica entre el Estado peruano y la Iglesia.
La diferencia entre la ley de 1832 y la bula de 1861 permite entender, finalmente, que la diócesis de Puno no surgió de un único acto. Hubo primero una decisión política de la República y, casi tres décadas después, una erección formal por parte de la Santa Sede, en respuesta a la necesidad de una atención pastoral propia para un territorio considerado demasiado extenso para ser atendido desde el Cusco o La Paz.