El camerín de la Virgen de la Candelaria, símbolo de devoción y memoria histórica en Puno


Virgen de la Candelaria
Virgen de la Candelaria

Espacio resguarda mantos, vestimentas y patrimonio religioso de la imagen más venerada del sur del país.

En el Santuario de la Virgen de la Candelaria, uno de los espacios más significativos y menos conocidos por la población es el Camerín de la Virgen, lugar donde se conserva, organiza y protege gran parte del patrimonio religioso vinculado a la imagen más venerada del sur del país.

Carlos Pineda, presidente de la Hermandad de la Virgen de la Candelaria, explicó que el camerín es un espacio destinado exclusivamente al culto, la devoción y el cuidado de la imagen, así como al resguardo de sus mantos, vestimentas y enseres, “el camerín es el lugar donde se guarda todo lo que pertenece a la Virgen y donde también se la viste para las distintas celebraciones litúrgicas”, señaló.

Según detalló, este ambiente existe desde 1971, año en que se funda la institución de los celadores, quienes asumieron la responsabilidad de centralizar y proteger los bienes de la Virgen. Antes de ello, muchos mantos y objetos permanecían en manos de familias o alferados, lo que generaba el riesgo de pérdida del patrimonio religioso, “a partir de ese año se empezó a hacer inventario y registro de todo lo que se le obsequia a la Virgen, y desde entonces se conserva aquí”, precisó.

También destacó que los mantos y vestimentas que luce la Virgen de la Candelaria son donaciones realizadas por devotos y alferados, las cuales pasan a formar parte de su patrimonio. Estos elementos pueden ser reutilizados en distintas ocasiones, ya que la imagen es cambiada aproximadamente una vez al mes, de acuerdo con el calendario litúrgico.

En relación a las joyas, el presidente de la hermandad aclaró que existen muchas creencias erróneas, “la Virgen no posee coronas de oro macizo. Muchas de las piezas que se observan son antiguas, de bronce, alpaca o filigrana, y algunas joyas originales se perdieron o fueron vendidas en el pasado, incluso para la reconstrucción del templo tras un incendio”, explicó.

Asimismo, resaltó que el proceso de vestir a la Virgen es una labor cuidadosa y organizada. Las damas celadoras se encargan del cambio de vestimenta, incluyendo la indumentaria interior, mientras que los varones apoyan en aspectos como el anda, la seguridad y la logística. “No es solo un manto, es toda una composición que refleja devoción, respeto y responsabilidad”, sostuvo.

Finalmente, Carlos Pineda hizo un llamado a la población y a los visitantes a valorar el camerín como un espacio sagrado y patrimonial, recordando que detrás de la festividad existe un trabajo permanente de conservación. “La devoción también se expresa cuidando, respetando y apoyando el mantenimiento de lo que pertenece a la Virgen”, concluyó.