El Papa León XIV llama a confiar en Dios y no desesperarse en los momentos de oscuridad


Papa León XIV

Durante el Ángelus, el Papa reflexionó sobre Jesús caminando sobre las aguas y exhortó a los fieles a mantener la fe ante las dificultades, evitando tanto la desesperación como la presunción ante el éxito

El Papa León XIV exhortó este domingo 9 de agosto a los fieles a confiar en Dios y mantener la esperanza incluso en los momentos de mayor dificultad, al reflexionar sobre el pasaje del Evangelio de Mateo en el que Jesús camina sobre las aguas y se encuentra con sus discípulos en medio de una tormenta.

Durante la meditación previa al rezo del Ángelus, realizada desde el Palacio Apostólico en Roma, el Pontífice destacó las palabras de Jesús a sus discípulos: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!». A partir de este episodio, señaló que la presencia del Señor permite afrontar las situaciones de temor y fragilidad con confianza.

León XIV recordó que los discípulos, después de haber sido protagonistas de un signo prodigioso, tuvieron que enfrentarse a una situación de vulnerabilidad cuando el viento y las olas dificultaban su avance. En medio de la tormenta, llegaron incluso a confundir a Jesús con un fantasma, hasta que Él se identificó y les pidió que no tuvieran miedo.

El Papa también hizo referencia a Pedro, quien se atrevió a caminar sobre las aguas hacia Jesús, pero comenzó a hundirse cuando sintió temor. Para León XIV, esta experiencia permitió a los discípulos reconocer que la fe no depende únicamente de haber presenciado milagros o alcanzado el éxito, sino también de experimentar la propia debilidad y descubrir en ella la presencia de Dios.

En ese sentido, advirtió sobre dos actitudes que pueden alejar a las personas de la confianza en Dios: dejarse llevar por el éxito y caer en la presunción, o desesperarse cuando las dificultades parecen superar las propias fuerzas.

“En cualquier circunstancia, Jesús no nos abandona”, afirmó el Pontífice, quien invitó a acogerlo con humildad en la “barca” de la propia vida mediante la oración, los sacramentos y la escucha de la Palabra.

Finalmente, León XIV encomendó a los fieles a la Virgen María, pidiendo que ayude a vivir con confianza en Dios y a mantener la fe frente a las adversidades.