Durante su visita a Asís, el Papa exhortó a las nuevas generaciones a vencer el miedo y la resignación, seguir el ejemplo de San Francisco y Santa Clara y comprometerse con la paz, la fraternidad y la defensa de la dignidad humana
El Papa León XIV exhortó a los jóvenes reunidos en Asís a vencer el miedo y la resignación, confiar en el Evangelio y convertirse en protagonistas de una nueva etapa de la historia, marcada por la fraternidad, la paz y el servicio a los demás.
Durante la misa celebrada este 6 de agosto en la basílica de Santa María de los Ángeles, con motivo del Go! Franciscan Youth Meeting 2026, el Pontífice presentó a San Francisco y Santa Clara como ejemplos de jóvenes que se atrevieron a cambiar sus vidas a partir del encuentro con Cristo.
En el marco de la festividad de la Transfiguración del Señor, León XIV invitó a los participantes a escuchar a Jesús y a interpretar los desafíos de su tiempo desde la fe. Señaló que la Iglesia debe ser una comunidad donde los jóvenes aprendan a distinguir la voz de Dios y tengan el valor de tomar decisiones guiadas por el Espíritu Santo.
El Papa sostuvo que la experiencia cristiana permite transformar las relaciones con Dios, con los demás y con toda la creación. En ese sentido, destacó la espiritualidad franciscana como un llamado a reparar los vínculos y cultivar una armonía que, según afirmó, resulta especialmente necesaria en el mundo actual.
León XIV también pidió a los jóvenes atreverse a creer en el Evangelio y asumir una libertad inspirada en Jesucristo. Los animó a salir de los caminos conocidos y acercarse a los lugares donde existen injusticias, exclusión y sufrimiento.
Asimismo, recordó el llamado del papa Francisco a no mantenerse alejados de las heridas y necesidades de la humanidad. Para León XIV, seguir a Cristo implica tocar de cerca el sufrimiento de los demás y abandonar las actitudes que mantienen a las personas distantes del drama humano.
En uno de los principales mensajes de su homilía, el Pontífice afirmó que alejarse de la cultura del poder y derribar los muros que separan a las personas no significa renunciar a la familia, la ciudad o las tradiciones, sino liberarlas del miedo, la violencia y los prejuicios.
Por ello, invitó a las nuevas generaciones a comprometerse con la construcción de una “civilización del amor”, basada en la acogida, el servicio y la paz. Señaló que el mundo necesita nuevos santos y “artífices de la paz” capaces de defender la vida incluso en los escenarios más marcados por la violencia y la muerte.
Finalmente, León XIV pidió a los jóvenes poner al servicio de los demás sus estudios, capacidades, trabajo, amistades, amor y oración. Inspirándose en la conocida oración atribuida a San Francisco, los animó a llevar amor donde exista odio, perdón donde haya ofensa, unión donde exista discordia, esperanza donde haya desesperación y luz donde haya oscuridad.
El Papa concluyó deseando que la experiencia vivida en Asís permanezca en la memoria de los jóvenes y los impulse a regresar a sus comunidades con una mirada abierta al futuro y un compromiso renovado con Jesucristo.