El Papa León XIV llama a vivir el servicio y la humildad en la Misa de la Cena del Señor


Misa de la Cena del Señor

Durante la celebración del Jueves Santo en la Basílica de San Juan de Letrán, el pontífice lavó los pies a doce sacerdotes y destacó el amor como esencia de la fe cristiana

En el inicio del Triduo Pascual, el Papa León XIV presidió la tradicional Misa de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico católico. Durante la ceremonia, el pontífice realizó el gesto del lavatorio de los pies a doce sacerdotes, evocando el acto de Jesús con sus apóstoles como símbolo de servicio, humildad y entrega.

En su homilía, León XIV invitó a los fieles a no vivir esta celebración como simples espectadores, sino como participantes activos del misterio de la fe. Subrayó que la Eucaristía no es solo un rito, sino un verdadero encuentro con Cristo, quien “amó hasta el extremo” y se entrega como alimento espiritual para la humanidad.

El Papa profundizó en el significado del gesto de lavar los pies, explicando que no se trata únicamente de un ejemplo moral, sino de una revelación del modo de actuar de Dios. Según expresó, este acto manifiesta una forma de grandeza distinta a la lógica del mundo, basada no en el poder o el dominio, sino en el servicio desinteresado y el amor gratuito.

Asimismo, recordó reflexiones de Benedicto XVI y Francisco para enfatizar que los seres humanos suelen buscar un Dios que responda a intereses personales, cuando en realidad Dios se manifiesta sirviendo a los demás con humildad. En este sentido, señaló que dejarse servir por Cristo es condición esencial para poder servir a otros con autenticidad.

El pontífice también hizo un llamado a transformar la visión del ser humano, alejándola de la violencia, el orgullo y la dominación. En contraposición, propuso el modelo de Jesús como camino para aprender el verdadero amor, un amor que se expresa en la entrega y la misericordia, especialmente hacia los más vulnerables.

Finalmente, León XIV destacó la importancia del Jueves Santo como un día de profunda gratitud y fraternidad, en el que se conmemora la institución de la Eucaristía y del orden sacerdotal. Invitó a las comunidades a vivir la adoración eucarística como un momento de contemplación y compromiso, pidiendo la gracia de imitar a Cristo en el servicio cotidiano.

La celebración concluyó con un mensaje claro: frente a un mundo marcado por la violencia y la desigualdad, el camino propuesto por el Evangelio sigue siendo el de la humildad, el amor y el servicio mutuo.

Fuente: ACI Prensa