Héroes del bicentenario


Pedro Vilcapaza
Foto: Pedro Vilcapaza

“¡Por este sol que nos alumbra, aprended a morir como yo!”. El pasado 08 de abril se conmemoró los 242 de la inmolación de Pedro Vilcapaza.

Por: José Calisaya

La independencia del Perú y de América debe entenderse como un proceso histórico que tuvo sus antecedentes en los acontecimientos que remecieron las instituciones del Antiguo Régimen europeo y en los profundos cambios que se produjeron en las estructuras coloniales establecidas por la monarquía hispánica. En todo ello, diversos actores étnicos y sociales cumplieron un rol muy importante y trascedente; por ello, es propicia la ocasión para conocer a:

PEDRO VILCAPAZA ALARCÓN

El pasado 08 de abril se conmemoró los 242 de la inmolación de Pedro Vilcapaza, ocurría el 8 de abril de 1782, cuando en la Plaza de Azángaro, fue amarrado a los caballos, resistió los intentos de desmembramiento, desafiando a sus verdugos con palabras que resuenan en la historia: “¡Por este sol que nos alumbra, aprended a morir como yo!”. Finalmente, su cuerpo fue desgarrado y su cabeza, cortada, expuesta como advertencia, Pedro Vilcapaza se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad, precursor de la independencia peruana que estuvo marcada por la lucha y el sacrificio.

Vilcapaza nació en Moro Orcco (Azángaro), en junio de 1741, hijo de la nobleza inca y también testigo de la opresión de su pueblo por los encomenderos europeos. Dotado de un espíritu indomable, Vilcapaza se convirtió en un comerciante próspero, estableciendo amistad con José Gabriel Condorcanqui mientras transitaba entre Potosí y el Cusco.

Así, cuando Túpac Amaru se rebeló contra los realistas en noviembre de 1780, Vilcapaza no dudó en unirse a su causa. Como su lugarteniente en las zonas de Azángaro y Carabaya, organizó y lideró un ejército campesino para luchar contra la opresión colonial y lograr la primera independencia que duró un promedio de 6 meses en la sierra peruana, libre del yugo español; no más impuestos, obrajes, mitas a la mina, en este periodo se decretó la primera libertad a los negros en américa latina. Vilcapaza era un gran estratega militar y su coraje en el campo de batalla lo convirtieron en una figura legendaria entre sus seguidores fue conocido como el “Puma indomable”, frase acuñada por el escritor Lizandro Luna.

FRANCISCO CHUKIWANKA AYULO

Un día como hoy 10 de abril de 1957, fallece en Lampa Francisco Chukiwanka Ayulo, pionero y prócer del indigenismo peruano; nació en la histórica villa de Pucará (Lampa) el 24 de julio de 1877, fue un luchador social y jurisconsulto, en 1914 publicó el famoso “Alfabeto científico del Quechua y del Aimara”, fundó la revista “Pensamiento” en Arequipa. Su indigenismo y su dedicación al estudio de las lenguas aborígenes tuvieron sabiduría en él. Descendiente de uno de los más grandes gobernantes del Imperio del Tahuantinsuyo, el inca Huayna Cápac y relacionado con José Domingo Choquehuanca, el cantor epónimo del general Simón Bolívar, quien, al pie del peñón de Pucará, pronunciaría el más formidable discurso de las gestas libertarias.

Como miembro de la Asociación Pro Indígena (1910-1916) con sede en la capital, Chukiwanka Ayulo fustigó a los gamonales con verídicas denuncias, manteniendo correspondencia nutrida con Dora Mayer y Pedro Zulen, representantes de esta institución nacional de defensa del indigenado. Cuando el coronel Teodomiro Gutiérrez llega a Samán (1913), le proporciona la información que poseía acerca de los sufrimientos de los indios y más tarde cuando se erige en el famoso Rumi Maqui, se convierte en su asesor juntamente con Vicente Mendoza Díaz y Mario Franco Hinojosa en la rebelión de 1916. En 1922 funda el periódico El Pututo desde el cual denuncia a los hacendados ese mismo año ejerce el profesorado de literatura y filosofía en el Colegio San Carlos de Puno. En 1947, el doctor Francisco Chukiwanka Ayulo, fue elegido Presidente de la Corte Superior de Puno, falleciendo en 1957.

Del paseo histórico de nuestra independencia, volvemos a nuestra realidad; cuando el 2021 se inician las conmemoraciones y celebraciones del bicentenario que se da en un contexto de grandes retos, no solo para el Perú sino para el mundo. A diferencia del centenario anterior, los actos conmemorativos no se producen en un periodo de crecimiento económico, ni de expansión de la presencia del Estado e impulso de un proceso de modernización vinculado con la globalización. La pandemia del COVID-19 ha contribuido a profundizar los debates en las instituciones estatales, en los centros de estudio e investigación y en la sociedad civil, sobre la necesidad de implementar reformas necesarias que nos permitan enfrentar el futuro con esperanza y optimismo.

La historia, como disciplina, cumple un rol fundamental para reflexionar y analizar críticamente el pasado y, así, ser capaces de plantear alternativas de futuro, desde las diversas dificultades que atravesamos: desacuerdos políticos e ideológicos, conflictos armados internos, guerras con otros países, crisis económicas, desastres naturales y epidemias; Esta realidad nos debe llevar a recorrer un camino de lecciones y aprendizajes que nos proyectan hacia el futuro, partiendo de la aguda crisis social, política y recesión económica en el que nos encontramos, para asumir nuestra responsabilidad como peruanos y ciudadanos del tercer milenio, proyectando la sociedad que dejaremos a nuestros hijos y nietos.