Incendios recurrentes pueden retrasar hasta 20 años la recuperación de pastizales en Puno


La docente universitaria Ivón Gutiérrez advirtió que las quemas frecuentes deterioran el suelo y afectan la diversidad vegetal. Según las encuestas citadas, más del 90 % de los incendios estaría relacionado con actividades agrícolas y ganaderas.

La docente universitaria Ivón Gutiérrez advirtió que las quemas frecuentes afectan la calidad del suelo y favorecen la presencia de especies exóticas. Más del 90 % de los incendios, según las encuestas citadas, estaría relacionado con actividades agrícolas y ganaderas.

Ivón Gutiérrez, docente de Biología y Ecología de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, advirtió que los incendios recurrentes en pastizales altoandinos deterioran la calidad del suelo y pueden retrasar entre 10 y 20 años la recuperación de la vegetación, dependiendo de las especies y las condiciones ambientales. Explicó que, aunque después de una quema pueden aumentar temporalmente la materia orgánica, el fósforo y la presencia de algunas especies vegetales, estos efectos no significan una recuperación permanente del ecosistema.

La especialista señaló que, entre uno y dos años después de un incendio, puede observarse una mayor presencia de especies exóticas, como la malva silvestre, debido a su rápido crecimiento y a la liberación de nutrientes. Sin embargo, advirtió que las quemas anuales o repetidas perjudican la diversidad vegetal y la calidad del suelo. Las temperaturas del fuego pueden alcanzar los 500 grados, según las mediciones realizadas en sus investigaciones, y alterar las características de las capas superficiales del terreno.

Gutiérrez también cuestionó la creencia de que quemar los pastizales garantiza una mejor producción agrícola o ganadera. Indicó que el reverdecimiento posterior al fuego es temporal y que el consumo de pastos recién brotados puede exponer al ganado a parásitos y enfermedades, como diarreas. Asimismo, precisó que, de acuerdo con las encuestas realizadas en distintas provincias de Puno, más del 90 % de los incendios estaría vinculado a actividades agrícolas y ganaderas, principalmente a la quema de residuos de cosechas que se sale de control durante la temporada seca.

La investigadora explicó que la ausencia de lluvias y los fuertes vientos incrementan el riesgo de propagación del fuego y dificultan la recuperación de la vegetación. En ese contexto, sostuvo que las quemas recurrentes no son recomendables y que, si se utiliza el fuego como medida de manejo agrícola o ganadero, deben considerarse las condiciones ambientales y establecerse mecanismos de control. Como parte de sus investigaciones, el equipo comparó quemas realizadas en mayo y septiembre en Desaguadero y observó que en septiembre, cuando la vegetación está más seca, se registran mayores temperaturas y una mayor proporción de vegetación quemada.