Las declaraciones del alcalde contrastan con los cuestionamientos ciudadanos por el retraso de los planes urbanos y la ejecución presupuestal de la municipalidad
El alcalde de la Municipalidad Provincial de Puno, Javier Ponce Roque, manifestó, en un ejercicio de transparencia y autocrítica ante la ciudadanía, que existen áreas críticas que todavía muestran un progreso más lento de lo proyectado originalmente. Específicamente, admitió que el reordenamiento del transporte urbano y la formalización del comercio ambulatorio representan los desafíos más complejos de la gestión. Ante este panorama, se comprometió a redoblar esfuerzos y reestructurar las estrategias técnicas para alcanzar mejoras sustanciales a corto plazo.
Asimismo, la autoridad provincial enfatizó la importancia de trabajar de la mano con las organizaciones sociales, transportistas y comerciantes para consolidar los proyectos de infraestructura que aún se encuentran en camino. El alcalde señaló que el diálogo abierto y la fiscalización vecinal son herramientas fundamentales para corregir las deficiencias identificadas y acelerar la ejecución de las obras públicas destinadas a modernizar la ciudad lacustre.
Sin embargo, sus declaraciones contrastan abiertamente con las duras críticas de la población, que lamentó su deslinde de responsabilidades al culpar directamente a sus gerencias y equipos técnicos por el notable retraso en el avance del Plan de Desarrollo Urbano y el Plan Regulador de Rutas. Los ciudadanos criticaron severamente esta postura, señalando que el propio burgomaestre es quien elige a sus funcionarios de confianza y, por lo tanto, debe asumir la total responsabilidad política por la ineficiencia de su gestión.
A esta falta de liderazgo se suma el cuestionamiento por la baja ejecución presupuestal de la comuna puneña, la cual registra uno de los peores avances financieros de la región en comparación con provincias como San Román, Carabaya, Azángaro y Melgar, ubicándose muy por debajo del promedio regional. Diversos sectores manifestaron su disconformidad de manera irónica, argumentando que el alcalde muestra mayor dinamismo, entusiasmo y presencia en festividades y bailes tradicionales que en la eficiencia de la inversión pública y el desarrollo de proyectos de gran envergadura.
Finalmente, el discurso de transparencia emitido por la autoridad edil chocó con una profunda crisis reputacional derivada de las investigaciones judiciales que arrastra. El descontento social estuvo fuertemente marcado por antecedentes de gravedad, tales como el pedido de prisión preventiva que enfrentó meses atrás por el caso «Los Mandachitos de la Corrupción».