Durante su inspección, la mandataria cuestionó el hallazgo de equipos de seguridad abandonados por tres años, exigió celeridad al sistema de justicia y anunció la evaluación de nuevos pabellones ante el hacinamiento extremo.
La presidenta de la República, Keiko Fujimori, realizó una visita de inspección al establecimiento penitenciario El Milagro, en la ciudad de Trujillo, donde informó que la afluencia de visitas ha disminuido en un 50% desde que las Fuerzas Armadas ingresaron para reforzar la seguridad del recinto. Según la mandataria, esta drástica reducción coincide con la reciente activación de nuevas máquinas de escáner y control por las que obligatoriamente deben pasar los visitantes, policías y militares, lo que estaría disuadiendo el intento de ingresar objetos prohibidos a las celdas.
Durante su recorrido, en el cual ella misma se sometió a los estrictos controles para demostrar que las autoridades no están exentas de las normas, Fujimori denunció el hallazgo de antiguas máquinas de seguridad que permanecían malogradas y en estado de abandono desde hace tres años. Ante esta negligencia, garantizó que los equipos defectuosos serán reemplazados a la brevedad por tecnología operativa, pidiendo además el apoyo del sector privado y la ciudadanía para sumar esfuerzos en la lucha contra la criminalidad.
En otro momento de su agenda en la región liberteña, la jefa de Estado aprovechó para lanzar un enérgico llamado al sistema de administración de justicia. Enfatizó que los operativos conjuntos entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en las zonas más peligrosas del país no tendrán un impacto real si las detenciones no se traducen en procesos judiciales rápidos y condenas firmes. «De qué sirven cientos de detenidos y expulsados si no son sentenciados», cuestionó la mandataria, instando a que el esfuerzo de las fuerzas del orden tenga resultados judiciales concretos.
Finalmente, la presidenta abordó la crítica situación sanitaria y de hacinamiento que atraviesa el penal El Milagro, revelando que más de trescientos internos actualmente padecen de tuberculosis. Como respuesta a esta crisis, adelantó que se encuentra en coordinaciones con los ministerios de Defensa y de Justicia para evaluar la pronta construcción de tres o cuatro nuevos pabellones. Esta ampliación de capacidad, aseguró, deberá estar acompañada de un régimen de control interno sumamente estricto, enmarcado en la declaratoria de emergencia que rige sobre cinco principales cárceles a nivel nacional.